https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

miércoles, 11 de junio de 2014

EL VASO DE AGUA SUCIA


Una alumna de un colegio faltó a clases por una semana, y otra compañera empezó a decir que la primera
no asistía a clases porque estaba embarazada y se estaba haciendo un aborto.
La maestra escuchó los comentarios y llamó a la muchacha a su oficina, y le dijo: "Por favor, tráeme un
vaso de agua bien lleno". La estudiante se lo trajo.
La maestra le dijo: "Tira toda el agua al piso". La muchacha titubeó, pero al final obedeció.
Después de derramada el agua en el suelo, la maestra le dijo: "Ahora, recoge el agua del piso
y ponla en el vaso".
"No se puede", dijo la alumna. Y la maestra le repitió: "Hazlo".
La alumna, con paños y servilletas, recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso
de agua, y estaba sucia.
La maestra le dijo a la alumna: "Así es como ha quedado la fama y el honor de tu compañera".
"Aun cuando quieras reparar el mal que haz hecho, no podrás hacerlo totalmente".
"Tu compañera faltó a clases porque estaba en el entierro de su padre, que falleció hace unos días".

DIOS AUN HABLA


Un joven de vida espiritual fue a una reunión de estudio de la Biblia en la residencia de un matrimonio amigo. Era noche de jueves. El matrimonio dividió el estudio entre oír a Dios y obedecer la palabra del Señor.
El joven no podía dejar de querer saber si "Dios aun habla con las personas". Después del estudio, el salió para tomar un café con los amigos que estaban en la reunión familiar, y discutían un poco más sobre el mensaje de esa noche. De formas diversas ellos hablaban cómo Dios había conducido sus vidas de maneras tan diferentes.
Eran aproximadamente las 10 de la noche cuando el joven se despidió de sus amigos y comenzó a dirigirse a su casa. Sentado en su automóvil, comenzó a pedir: "Dios, si aún hablas con las personas, habla conmigo. Yo te escuchare. Haré todo para obedecerte".
Mientras conducía por la avenida principal de la ciudad, tuvo un pensamiento muy extraño, como si una voz hablase dentro de su cabeza: "Para y compra un litro de leche". El movió su cabeza y dijo en alto: "Dios, ¿eres tú, Señor?". No obtuvo respuesta y continuó dirigiéndose para su casa. Sin embargo, nuevamente, surgió el pensamiento: "Compra un litro de leche".
El joven pensó en el pasaje de la Biblia que habla de Samuel y cómo él no reconoció la voz de Dios, y cómo Dios habló con Samuel. ¡Muy bien, Dios! En caso de ser el Señor, voy a comprar la leche. Esto no parece ser una prueba de obediencia muy difícil. Total, uno podrá también usar la leche.
Así que paró, compró la leche y re! inició su camino a casa. Cuando pasaba por la séptima avenida, nuevamente sintió un pedido: "Gira en aquella calle". Esto es una locura, pensó y pasó de largo el retorno.
Nuevamente sintió que debería haber girado en la séptima avenida. En el siguiente retorno, el giró y se dirigió por la séptima avenida. Medio bromeando, dijo en voz alta: "Muy bien, Dios. Lo haré". Siguió avanzando por algunas cuadras cuando de repente sintió que debía parar.
Se detuvo y miró a su alrededor. Era un área mixta comercial y residencial. No era la mejor área, más también no era la peor de la vecindad. Los establecimientos estaban cerrados y la mayoría de las casas estaban a oscuras, como si las personas ya se hubiesen ido a dormir, excepto una del otro lado de la calle y que estaba cerca.
Nuevamente, sintió algo, "Ve y dale la leche a las personas que están en aquella casa del otro lado de la calle". El joven miró la casa. Comenzó a abrir la puerta del coche, pero se volvió a sentar. "¡Señor, esto es una locura!" ¿Cómo puedo ir a una casa extraña en medio de la noche?".
Una vez más, sintió que debería ir a dar la leche. Finalmente, abrió la puerta,"Muy bien, Dios, si eres el Señor, iré y entregaré la leche a aquellas personas. Si el Señor quiere que yo parezca un loco, muy bien. Yo quiero ser obediente. Pienso que esto va a contar para algo; sin embargo, si ellos no responden inmediatamente, me iré en el mismo acto.
Atravesó la calle y toco la campanilla. Pudo oír un barullo viniendo desde dentro, parecido al llanto de una criatura. La voz de un hombre sonó alto: ¿Quien está ahí? ¿Que quiere?. La puerta se abrió antes que el joven pudiese huir. De pie, estaba un hombre vestido de jeans y camiseta. Tenía un olor extraño y no parecía feliz de ver a un desconocido de pie en su solera. "¿Que pasa?" El joven le entrego la botella de leche. "Compre esto para ustedes". El hombre tomó la leche y corrió adentro hablando alto. Después, una mujer pasó por el corredor cargando la leche en dirección a la cocina.
El hombre la seguía, sosteniendo en brazos una criatura que lloraba. Lagrimas corrían por el rostro del hombre y luego comenzó a hablar, medio sollozando: "Nosotros oramos". Tenemos muchas cuentas que pagar este mes y nuestro dinero se había acabado. No teníamos más leche para nuestro bebe. Apenas ore le pedí a Dios que me mostrase una manera de conseguir leche.
Su esposa grito desde la cocina: "Pedí a Dios que me mandara un ángel con un poco... " ¿Ud. es un ángel? El joven tomó su cartera y sacó todo el dinero que había en ella y lo colocó en las manos del hombre.
Se dio media vuelta y se fue a su vehículo, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. El experimentó que Dios, todavía responde los pedidos de los justos.
Ahora, una simple prueba para ti: Si crees que Dios todavía habla, manda este mensaje a todos tus amigos. Si estás leyendo este texto es porque Dios te ha hablado.

EL DON DE DAR


A David, un amigo mio, su hermano le regaló un automóvil.
Un día, cuando David salió de su oficina, vió a un niño dando vueltas alrededor de su brillante
coche nuevo admirnándolo.
"¿Este es su coche señor?" - preguntó el niño. David afirmó con la cabeza y añadió: "Mi hermano
me lo regaló.
El niño estaba asombrado: "¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le
costó nada. Vaya me gustaría..." titubeo el niño.
"¡Desde luego!"--David sabía lo que el niño iba a decir, que le gustaría tener un hermano así,
pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció a David de pies a cabeza:
"Me gustaría-prosiguió el niño- poder ser un hermano así". David miró al niño con asombro,
e impulsivamente añadió: "Te gustaría dar una vuelta en mi auto ?". Ah si, eso
me encantaría!!!.
Después de un corto paseo, el niño volteo y con los ojos chispeantes dijo: "Señor...
No le importaría que pasáramos frente a mi casa ?".
David sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Quería enseñar a sus vecinos
que podía llegar a su casa en un gran automóvil, pero de nuevo, David estaba equivocado.
-"Se puede detener donde están esos dos escalones ? " -pidió el niño. Subió corriendo y
en poco rato David oyó que regresaba, pero no venía rápido. Llevaba consigo a su
hermanito lisiado. Lo sentó en el primer escalón, mirando hacia el coche.
"Lo ves Juan?. Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo regaló y a él no le
costó ni un centavo, y algún día yo te voy a regalar uno igualito... entonces podrás ver por
ti mismo todas las cosas bonitas de los escaparates, de las que he estado tratando de contarte".
David, bajó del coche y subió al muchacho enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con
los ojos radiantes, se subió tras de él y los tres comenzaron un paseo memorable.
Ese día, David comprendió lo que Dios quería decir con: "Hay mas dicha en dar..."
Que tengas un excelente día y no olvides: Dar vida a otras vidas...Dar esperanza...
Somos lo que pensamos. Somos lo que decidimos ser.
Decidamos ser hombres y mujeres de VALORES. Nuestro entorno lo necesita desesperadamente !!!
Ojala que aprendamos la lección

EL AMOR DE DIOS


Eramos la unica familia en el restaurante con un niño.
Yo sente a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban
tranquilos comiendo y charlando.
De repente, Daniel pego un grito con ansia y dijo, "Hola amigo!"
Golpeando la mesa con sus gorditas manos. Sus ojos estaban bien abiertos por la admiracion
y su boca mostraba la falta de dientes en su encia.
Con mucho regocijo el se reia y se retorcia.
Yo miro alrededor y vi la razon de su regocijo.
Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto.
Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad sus dedos se asomaban
a traves de lo que fueron unos zapatos.
Su camisa estaba sucia y su cabello no habi­a recibido una peinilla por largo tiempo. Sus patillas
eran cortas y muy poquitas y su nariz tenia tantas venitas que pareci­a un mapa.
Estabamos un poco lejos de el para saber si oli­a, pero seguro que oli mal.
Sus manos comenzaron a menearse para saludar.
"Hola bebito, como estas muchachon," le dijo el hombre a Daniel.
Mi esposa y yo nos miramos, "¿Que hacemos?"
Daniel continuo riendose y contesto, "Hola, hola amigo."
Todos en el restaurante nos miraron y luego miraron al pordiosero.
El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo.
Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzo a hablarle a nuestro hijo como un bebe.
Nadie creia que era simpatico lo que el hombre estaba haciendo.
Obviamente el estaba borracho. Mi esposa y yo estabamos avergonzados.
Comimos en silencio; menos Daniel que estaba super inquieto y mostrando todo su
repertorio al pordiosero, quien le contestaba con sus niñadas.
Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta.
Mi esposa fue a pagar la cuenta y le dije que nos encontraramos en el estacionamiento.
El viejo se encontraba muy cerca de la puerta de salida.
"Dios mio, ayudame a salir de aqui antes de que este loco le hable a Daniel." Dije orando, mientras caminaba cercano al hombre.
Le di un poco la espalda tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que el pudiera estar respirando.
Mientras yo haci­a esto, Daniel se volvia rapidamente en direccion hacia donde estaba el
viejo y puso sus brazos en posicion de; "cargame
Antes de que yo se lo impidiera, Daniel se abalanza desde mis brazos hacia los brazos del hombre.
Rapidamente el muy oloroso viejo y el joven niño consumaron su relacion amorosa.
Daniel en un acto de total confianza, amor y sumision recargo su cabeza sobre el hombro del pordiosero.
El hombre cerro sus ojos y pude ver lagrimas corriendo por sus mejillas.
Sus viejas y maltratadas manos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy
suavemente, acariciaban la espalda de Daniel.
Nunca dos seres se habian amado tan profundamente en tan poco tiempo.
Yo me detuve aterrado. El viejo hombre se mecia con Daniel en sus brazos por un momento,
luego abrio sus ojos y me miro directamente a los mios.
Me dijo en voz fuerte y segura, "Usted cuide a este niño."
De alguna manera le conteste "Asi­ lo hare" con un inmenso nudo en mi garganta.
El separo a Daniel de su pecho, lentamente, como si tuviera un dolor.
Recibia a mi niño, y el viejo hombre me dijo:
"Dios le bendiga, señor. Usted me ha dado un hermoso regalo.
" No pude decir mas que un entrecortado gracias.
Con Daniel en mis brazos, caminar rapidamente hacia el carro.
Mi esposa se preguntaba por que estaba llorando y sosteniendo a Daniel tan apretadamente,
y por que yo estaba diciendo:
"Dios mio, Dios mio, perdoname."
Yo acababa de presenciar el amor de Cristo a traves de la inocencia de un pequeño niño que
no vio pecado, que no hizo ningun juicio; un niño que vio un alma y unos padres que vieron un monton
de ropa sucia.
Yo fui un cristiano ciego, cargando un niño que no lo era.
Yo senti que Dios me estuvo preguntando: "Estas dispuesto a compartir tu hijo por un momento?"
Cuando el compartia a su hijo por toda la eternidad. El viejo andrajoso,inconscientemente, me recordo:
"Les aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrara en el".
Lucas 18:17

LA NIÑA DEL PARQUE


Había una vez una niñita sentada en un parque. 
Todos pasaban por su lado y nunca nadie se detenía a preguntarle qué le ocurría.
Vestida con un traje descolorido, zapatos rotos y sucios, la pequeña estaba
sentada mirando a todo el mundo pasar. Ella nunca trató de hablar, no dijo una palabra.
Muchas personas pasaron junto a ella, pero nadie se detuvo. Al día siguiente, yo decidí
volveral parque a ver si la pequeña niña estaba ahí. Sí, ahí estaba. En el mismo lugar
en el que estaba ayer...
Con la misma mirada de tristeza en sus ojos. Me dirigí hacía ella; al acercarme
noté que en su espalda había una joroba. Ella me miró con una tristeza tan profunda que
me rompió el alma. Me senté a su lado y sonriendo le dije: "Hola". La pequeña me miró
sorprendida y con una voz muy baja respondió a mi saludo. Hablamos hasta que los
últimos rayos del sol desaparecieron.
Cuando sólo quedábamos nosotros dos y la oscuridad alrededor, le pregunté por qué
estaba tan triste. La pequeña me miró y con lágrimas en los ojos me dijo:"Porque soy diferente".
Yo respondí con una sonrisa: "Lo eres". Y ella dijo aún más triste: "Lo sé". Yo le dije:
"Pequeña, ser diferente no es malo. Tu me recuerdas a un ángel, dulce e inocente".
Ella me miró, sonrió y por primera vez sus ojos brillaron con la luz de la alegría.
Despacio, ella se levantó y dijo: "¿Es cierto lo que acabas de decir?"
"Sí", respondí, "Eres como un pequeño ángel guardián enviado para proteger a todos
los que caminan por aquí".
Ella movió su cabeza afirmativamente y sonrió. Ante mis ojos algo maravilloso ocurrió.
Su joroba se abrió y dos hermosas alas salieron de allí. Ella me miró
sonriente y dijo:"Yo soy tu ángel guardián".
No sabía qué decir. Ella me dijo: "Por primera vez pensaste en alguien más.
Mi misión está cumplida."
Yo me levanté y pregunté por qué nadie la había ayudado.
Ella me miró y sonriendo dijo: "Tú eres la única persona que podía verme."
Y ante mis ojos desapareció. Después de ese encuentro mi vida cambió
drásticamente. Cuando pienses que sólo te tienes a tí mismo, recuerda que tu ángel
guardián está siempre pendiente de tí.
"TODOS NECESITAMOS A ALGUIEN."
"CADA UNO DE TUS AMIGOS ES, A SU MANERA, UN ÁNGEL."
"EL VALOR DE UN AMIGO SÓLO PUEDE SER MEDIDO CON EL CORAZÓN."

DECIDETE A VOLAR


Abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar.
Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola.
"Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí,
comía gus*anos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo.
Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó
su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir.
En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó
mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrento el dolor del entumecimiento hasta que logró
levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso."
Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el
vuelo o a morir.
Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido,
no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para
decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y
volar ALTO y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y
hazlo solitariamente.
Dios te acompañará y te dirá que camino tomar.

LA ROSA Y EL SAPO


Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla al saber que era
la rosa más bella del jardín.
Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos... Se dio cuenta de que
al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie
se acercaba a verla de cerca.
Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo
muy obediente dijo: Está bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa: y se sorprendió al ver
la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.
-Le dijo entonces: Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?
La rosa contestó: Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y
nunca pude volver a ser igual.
El sapo solo contestó pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por
eso siempre eras la más bella del jardín.
Moraleja:
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos mas que ellos, más bellos
o simplemente que no nos "sirven" para nada.
Todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie
debe despreciar a nadie.
No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos
conscientes.
No hagamos acepción de personas, por su aspecto. Dios creo con el mismo amor a la
rosa que al sapo.