https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

jueves, 19 de junio de 2014

CERRANDO CIRCULOS

Cerrando círculos
No se si alguna vez les ha pasado, a mi en particular me pasa mucho, me cuesta mucho adaptarme o aceptar cambios, no se si por miedo a lo desconocido, a no saber como reaccionar, que hacer? es por esto que les dejo está reflexión que me parece muy buena y para tomar en cuenta……
Cerrando puertas, cerrando capítulos, como quiera llamarlo.
Lo importante es poder cerrarlos. Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó con su trabajo?
¿Se acabó la relación?

¿Ya no vive más en esa casa?

¿Debe irse de viaje?

¿La amistad se acabó?

Puede pasarse mucho tiempo de su presente ‘revolcándose’ en los porqués, en devolver el cassete y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos.
A pasar la hoja.
A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado.
Ni siquiera preguntándonos por qué.
Lo que sucedió, sucedió.
Y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No.
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa.
Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse.
En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó.
No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que “alguna vez se den cuenta de quién es usted”.
Suelte el resentimiento, el prender “su televisor” personal para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás.
Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.
¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo! Si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo.
Ni usted será el mismo ni el entorno al que regresa será igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida.
Recuerde que nada ni nadie es indispensable.
Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando usted vino a este mundo “llegó” sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable.
Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero… cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.
Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.


¡Esa es la vida!


HAY REGALOS QUE NO CONVIENE RECIBIR

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
“-Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.
El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
-¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
-Por supuesto que no. Contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.
-Bueno, prosiguió el profesor, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.
-No entiendo a qué se refiere. Dijo el alumno confundido.
-Muy sencillo -replicó el profesor -, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad. Muchacho -concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.”
Cada día en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que tú decidas cambiarlo.
Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.


” No digas a Dios que tienes un gran problema, di a tu problema que tienes un gran Dios “


EL TAZON DE MADERA

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.
Se mudó de casa. Estaba solo y deseaba compartir en sus ultimos días.

Los años no pasaron en balde y ya las manos le temblaban.

La vista era torpe y los pasos no eran tan fuertes como hace unos años.

Toda la familia comía junta en la mesa. Pero las manos temblorosas y la vista enferma del abuelito hacian que el alimentarse fuera un asunto dificil.

Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, no era dificil que se derramara la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situacion:

“Tenemos que hacer algo con el abuelo”, dijo el hijo.

“Ya he tenido suficiente y estoy muy harto de esta situación. “Derrama la leche; hace ruido al comer y tira la comida al suelo”.

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor, pasaban los dias y el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer.

Como ya habia roto varios platos, su comida era servida en un tazon de madera. De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podian ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahi sentado solo.

Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran frios llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.

Le preguntó suavemente: “¿Qué estás haciendo?”

Con la misma dulzura el niño le contesto: “Ah, estoy haciendo un tazón para tí y otro para mamá, para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos.

Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenian que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia.

Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos.

Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse mas cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oidos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben.

Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.

Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de sus hijos.

Seamos instructores sabios y modelos a seguir.

Ponte a pensar y sacarás muchas conclusiones de ello…….¿No?.

He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.

(Triste pero muy cierto, además ellos fueron los que te tendieron la mano cuando caiste mientras aprendias a caminar, los que te atendian cuando estabas enfermo…..)

He aprendido que aun cuando me duela, no debo estar solo.

He aprendido que aun tengo mucho que aprender.

La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca como los hiciste sentir.

Que Dios te Bendiga…y deseo que cuando llegues a ser un Anciano(a) recibas todo el Amor que mereces




miércoles, 18 de junio de 2014

DIEZ LADRONES DE TU ENERGIA


  • Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
  • Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
  • Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
  • Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
  • Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
  • Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
  • Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
  • Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
  • Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
  • Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.
  • A DIOS LE AGRADEZCO


    Por mi hijo (a) que está viendo la tele en su cuarto, aunque no lo limpie… porque significa que está en casa y no en las calles…


    Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuve rodead@ de seres queridos.


    Por las ropas que me quedan un poco ajustadas… porque significa que tengo suficiente para comer…


    Por mi sombra, que me ve trabajar… porque significa que puedo salir al sol…


    Por el césped que tengo que cortar, ventanas que limpiar y cortinas que lavar… porque significa que tengo una casa…



    Por el lugar para estacionarme que se encuentra hasta el final del estacionamiento… porque significa que tengo auto…



    Por la señora que está detrás de mi en la iglesia y que desentona al cantar… porque significa que puedo oír…



    Por la cantidad de ropa que tengo que lavar y planchar… porque significa que tengo ropas que vestir…



    Por el cansancio y los dolores musculares al final del día… Porque significa que tengo un empleo…



    Por el despertador que suena tan temprano todas las mañanas… porque significa que estoy vivo!!!


    COLORES DE LA AMISTAD

    Los amigos son “colores”, cada uno con su matiz, y una manera de ser siempre bien definida.

     
    Hay un Amigo “color verde” : es aquel que en todo resalta la belleza de la Vida y pone esperanza en ella.
    El nos yergue !

    Hay un Amigo “color azul” : él siempre trae palabras de paz y de serenidad,
    dándonos la impresión , al oírlo, de que estamos en contacto directo con el cielo o con el profundo azul del mar.
    El nos eleva !

    Hay un Amigo “color amarillo” : él nos entibia, así como el sol;
    Nos hace reír, sonreír y encontrar que el brillo amarillo de las estrellas está bien al alcance de nuestras manos.

    Hay el Amigo “color rojo” : es aquel que domina las reglas del vivir, es como nuestra sangre.
    Nos indica el peligro, mas nunca nos quita el coraje. Es pródigo en palabras apasionadas y repletas de caluroso amor.

    Hay el Amigo “color naranja” : él nos trae la sensación de vigor, salud,
    enriquece nuestro espíritu con energías que son verdaderas vitaminas para nuestro crecimiento.

    Hay el Amigo “color gris” : él nos enseña el silencio, la internalización y el autoconocimiento
    Es un inductor a pensamientos y reflexiones; nos ayuda a profundizar en nosotros mismos.

    Hay el Amigo “color violeta” : él trae a tono nuestra esencia majestuosa, como la de los reyes y los magos.
    Sus palabras tienen nobleza, autoridad y sabiduría.

    Hay el Amigo “color negro” : él es maestro en mostrar nuestro lado más oscuro, con palabras generalmente duras,
    Nos dice la verdad “sin anestesia” y con buenas intenciones,
    Nos lleva a considerar mejor nuestra actitud frente a la vida.

    … Y hay el Amigo “color blanco” : ese nos revela verdades nacidas de la vivencia y de la adquisición de conocimientos.
    Él nos prueba que, no solo él sino también todos los demás, tienen verdades aprendidas para compartir con nosotros !!!
    Si reunimos a todos en un Gran Encuentro, veremos un arcoíris de Amor !
     
     

    A PESAR DE TODO

    A pesar de todo…

    SONRIO
    Aunque la vida me golpee.
    Aunque no todos los amaneceres sean hermosos.
    Auque se me cierren las puertas.
    Sonrío….

    SUEÑO
    Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento.
    Porque quizás mi sueño pueda cumplirse.
    Porque soñar me hace feliz.

    LLORO
    Porque llorar purifica mi alma y alivia mi corazón.
    Porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poco.
    Porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia.

    AMO
    Porque amar es vivir.
    Porque si amo, quizás reciba amor.
    Porque prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca.

    COMPARTO
    Porque al compartir crezco.
    Porque mis penas compartidas, disminuyen.
    Porque mis alegrías se duplican.

    A pesar de todo…
    ¡Sonrío, sueño, lloro, comparto, vivo!
    Pienso en todos mis amigos.