https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

jueves, 19 de junio de 2014

EL VALOR DE LAS COSAS

 
El dueño de una pequeña finca, amigo del gran poeta Olavo Bilac, lo encontró cierto dia en la calle y le dijo:
- Sr. Bilac, estoy necesitando vender mi propiedad, que Ud. tan bien conoce. ¿Podría redactar el aviso para el diario?
Olavo Bilac tomó lápiz y papel y escribió:
“Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la veranda.”
Algunos meses después, el poeta se encontró con el comerciante y le preguntó si ya había vendido el lugar.
- No pensé más en eso, dijo el hombre. ¡Después de que leí el aviso que usted me escribió, me dí cuenta de la maravilla que tenía!
A veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos y vamos tras falsos tesoros. Debemos valorar lo que tenemos y que nos fué dado gratuitamente por “Dios” : la familia, la sonrisa de los hijos y el amor del cónyuge, los amigos, el empleo, el conocimiento que adquirimos, la salud. Estos sí, son verdaderos tesoros.
 
 
 
 

BUSCA DENTRO DE TI

Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta de aquellos que creas más exteriores y materiales.

Dentro de ti esta siempre el secreto, dentro de ti están todos los secretos.

Aún para abrirte camino en la selva virgen, aún para levantar un muro, aún para tender un puente, has de buscar antes, en ti, el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que cierran los caminos. Todas las arquitecturas están ya levantadas, dentro de ti.

Pregunta al arquitecto escondido. Él te dará sus fórmulas. Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura, la pala más resistente... entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas y se te enseñará lo mejor de todas las fórmulas, y se te dará la más sólida de todas las herramientas.

Y acertarás constantemente, puesto que dentro de ti llevas la luz

misteriosa de todos los secretos...
 
 
 
 

LA TOMA DE DESICIONES

La toma de decisiones es un proceso que requiere de la posibilidad de asumir posturas claras y firmes por un lado, además de valentía y capacidad para arriesgarse, por el otro. Pero muchas veces, nos sentimos paralizados, incapaces de decidir, imposibilitados de tomar riesgos y aceptar sus consecuencias.

Y justamente ese es uno de los problemas fundamentales al momento de tomar decisiones: el miedo a asumir riesgos y las posteriores consecuencias que  pudieran traer esas decisiones en el caso en que las hubieran tomado.

Cuando sentimos miedo a tomar una decisión, generalmente nos quedamos a la espera de que las cosas en nuestro entorno cambien, nos hagan sentir bien, nos permitan ver el panorama más claramente, y nos permitan además sentirnos seguros de esa decisión que deseamos tomar.

Y aún cuando es necesario esperar un tiempo prudencial para permitir que las situaciones se desarrollen y podamos apreciarlas con alguna claridad, la fantasía de la persona paralizada en el proceso de toma de decisiones, es que las circunstancias deben presentarse absolutamente claras, sin la necesidad de tomar riesgos, sintiendo completa seguridad del camino que se debe escoger en el proceso.

Este justamente es el drama que produce el miedo: no hay capacidad para tomar riesgos, no poseemos la madurez necesaria para tomar una decisión sin tener todos los elementos de juicio en la mesa de análisis, y probablemente no los tendremos nunca. El miedo es útil cuando nos invita a ser prudentes y a evaluar los riesgos que estamos tomando sin irnos de bruces, pero comienza a ser inútil cuando nos paraliza, y no nos permite tener la adultez necesaria para asumir las consecuencias de nuestras decisiones.

Es importante comprender que toda decisión tiene un precio a pagar, en toda postura asumida debemos enfrentar consecuencias. Nunca podremos tener una garantía absoluta de nuestras decisiones, pero sí podemos aprender a asumir las consecuencias de ellas, y corregir aquellas situaciones no tan agradables que, naturalmente, se van presentando a partir de las posturas tomadas.

La incapacidad de asumir la responsabilidad por las consecuencias de nuestras acciones, es una conducta tremendamente adolescente, y necesitamos conectarnos con nuestro adulto, cuya madurez y valentía nos permitirán tomar posturas claras y firmes, e ir sorteando los hechos que se irán presentando a partir de nuestras decisiones razonadas, sentidas y asumidas con pie de plomo.

Desde las decisiones que he asumido con adultez en mi vida, y desde aquellos momentos que aún aparecen en mi vida llenos de dudas e incertidumbre que dificultan mi proceso de toma de posturas firmes, mi alma saluda a tu alma.
 
 

EL ESPEJO

Hoy todo es verdad para ti
Tu, absurda fantasía
Tu, reflejo oculto en pétalos de cristal
Tu, sonrisa de espinas,
hielo de incipiente verano
Tu, lienzo falaz.

Hoy todo es verdad para ti
En el tiempo que te erige
En la oscuridad que te ilumina
En el agrietado oleo
En la soledad que te grita

Hoy te hallas
Hoy te confrontas
Pájaro de alas marchitas,
Flor de vuelo rasante
Eres tu
Mirada partida
Eres tu
Lienzo indivisible
Eres tu
Rastros de lejanía
Eres tu
Contra ti mismo
Eres tu

y nadie más.
 

TU PROPIO JUICIO

A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un anciano que se encuentra descansando:

-¿Que clase de personas viven aquí?

El anciano le pregunta:

- ¿Que clase de gente había en el lugar de donde tu vienes?

-”Un montón de gente egoísta y mal intencionada”replicó el joven.-Estoy encantado de haberme ido de allí.

A lo cual el anciano comento:

-Lo mismo habrá de encontrar aquí.

Ese mismo día otro joven se acerco a beber agua al oasis y viendo al anciano preguntó:.

-¿Que clase de personas viven en este lugar?

El viejo respondió con la misma pregunta:

-”¿Que clase de personas viven en el lugar de donde tu vienes?

-”Un magnifico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado..

- “Lo mismo encontrarás aquí”, respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:

-¿Como es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

A lo cual el viejo contestó:


- Cada uno de nosotros solo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí ni en ninguna otra parte.  Si te sientes dolorido por alguna causa externa; no es eso lo que te perturba. Si no tu propio juicio sobre ella.

EL PERDON

Qué fácil es hablar del perdón, pero que difícil es darlo.

Algunos han dicho que es un don el saber que estamos equivocados y que podemos ser perdonados; pero ¿qué pasa con los que se equivocan y nos hacen daño?

Algunas veces deseamos castigar a dicha persona, pero quienes salen más castigados somos nosotros mismos y para liberarnos es necesario renunciar a esos sentimientos dolorosos que no son nuestros, sino que son de quien nos hizo daño, y hay que dejarlos ir.

Cuándo sucede esto, me pregunto, ¿qué hubiera yo hecho en lugar de la otra persona que me hizo daño, si yo hubiera estado en la misma situación y circunstancias?

Casi siempre concluyo que en ese momento, lo que hizo esa persona fue su mejor opción para él, aunque no para mí, y lo que la otra persona hizo fue sólo protegerse, no fue su intención hacerme daño. ¿Acaso no hice sentir yo alguna vez a otra persona de la misma manera?

¿Estaré pensando que mis sentimientos valen más que los de la otra persona? Y de ahí viene la siguiente reflexión:

Me siento herido, pero eso no significa que la otra persona sea mala o en verdad quiera hacerme daño. Simplemente la otra persona no conoce toda mi vida ni mi pasado, igual que yo no conozco el suyo, y no sabe lo que traigo guardado en mi historia personal.

El perdón no se pide, se da… Y la razón más importante para darlo es que me libero de una gran carga.


¿Qué prefieres? ¿Ser feliz o tener la razón?
 
 

UN PADRE NO DESISTE

El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría, pensando que eso jamás sucedería.

El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, y así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad.

Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir:

Ah, padre mío… Si yo hubiese escuchado tus consejos… Pero ahora es demasiado tarde.

Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó:

Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero al menos esta vez haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada más…

Entonces, él subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, y pensó:

Ah, si yo tuviese una nueva oportunidad…

Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta… Era el fin.

Sin embargo, el brazo de la horca era hueco y se quebró fácilmente, cayendo el joven al piso.
Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes…
La horca estaba llena de piedras preciosas. Entre lo que cayó encontró una nota.
En ella estaba escrito:

Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho!

Con amor, tu viejo padre.

Dios es exactamente así con nosotros.

Cuando nos arrepentimos, podemos ir hasta él.


El siempre nos da una nueva oportunidad.