https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

lunes, 23 de junio de 2014

LA MENTIRA

Jenny pensó que sus padres no le darían permiso para irse de fiesta con unos amigos, de manera que les mintió y les dijo que iba al cine con una compañera. Aunque se sintió un poco mal porque no les dijo la verdad, tampoco le dio muchas vueltas al asunto y se dispuso a divertirse.La pizza estuvo bien y la fiesta genial. Al final su amigo Pedro que ya estaba medio borracho, la invito a dar un paseo, pero primero quiso dar una fumadita…
Jenny no podía creer que él estuviera fumando eso, pero aún así subió al carro con él.De repente Pedro comenzó a propasarse, Eso no era lo que Jenny quería del todo.
“Tal vez mis padres tienen razón” pensó; “quizás soy muy joven para salir así. “
“¿Cómo pude ser tan tonta?”

“Por favor, Pedro dijo llévame a casa, no me quiero quedar”.

Molesto, Pedro arrancó el carro y comenzó a conducir a toda velocidad. Jenny, asustada, le rogó que fuera más despacio, pero mientras más ella le suplicaba, más él pisaba el acelerador.

De repente, vio un gran resplandor. “Oh, Dios ayúdanos. ¡Vamos a chocar!”

Ella recibió toda la fuerza del impacto, todo de repente se puso negro. Semi-inconsciente, sintió que alguien la sacó del carro retorcido, y escuchó voces:

- “¡Llamen a la ambulancia! Estos jóvenes están en problemas”.

Le pareció oír que había dos carros involucrados en el choque. Despertó en el hospital viendo caras tristes.

- “Estuviste en un choque terrible”, dijo alguien.

En medio de la confusión se enteró de que Pedro estaba muerto. A ella misma le dijeron “Jenny, hacemos todo lo que podemos, pero parece ser que te perderemos a ti también”.

- ¿Y la gente del otro carro? Preguntó Jenny llorando.

- “También murieron” le contestaron.

Jenny rezó:

- “Dios perdóname por lo que he hecho, yo sólo quería una noche de diversión”.

Y dirigiéndose a una de las enfermeras pidió:

- “Por favor, dígale a la familia de los que iban en el otro carro que me perdonen que yo quisiera regresarles a sus seres queridos. Dígale a mi mamá y a mi papá que lo siento, porque mentí, y que me siento culpable porque varios hayan muerto. Por favor enfermera, ¿Les podrá decir esto de mi parte?”

La enfermera se quedó callada, como una estatua.

Instantes después, Jenny murió.

Un hombre cuestionó entonces duramente a la enfermera:

- “¿Porque no hizo lo posible para cumplir la última voluntad de esa niña?”

La enfermera miró al hombre con ojos llenos de tristeza, y le dijo:


- “Porque la gente en el otro carro eran su papá y su mamá que habían salido a buscarla”.


LA FELICIDAD

La felicidad no es un camino, no es un lugar, ni un metal precioso que con dinero se puede comprar.

Felicidad es una flor a la orilla de un río, felicidad es una puesta de sol, es la llegada del otoño, la caída de las hojas… es mil cosas pequeñas y hermosas. No tiene nombre, fecha, ni edad, simplemente es, porque la felicidad está puesta dentro de nosotros, y no hay que buscarla, sólo descubrirla y disfrutarla. No hay más secreto que ese.

Hay gente que se pasa la vida buscando la felicidad, esperando ser felices, y al final acaba su vida, y se da cuenta de que desperdiciaron mil momentos para ser felices en su desesperada búsqueda de la felicidad.

Comprende, pues, que no hay mayor secreto para ser feliz que buscar la felicidad en tu corazón y vivirla cada minuto de tu vida.

Di: Hoy seré feliz y… ¡Sé Feliz!. Vive alegre, en paz contigo, y con Dios, ama a los demás, sé simple y serás feliz.


Camina de la mano con la vida, no delante de ella ni detrás; deja que las cosas vengan como deben venir, no las llames o las detengas, sólo espéralas en paz y acéptalas tal como vienen. No te inquietes por nada ni pierdas la paz por nadie, solamente envuélvete en ella y ama, eso sí, nunca dejes de AMAR, porque entonces habrás perdido lo más valioso de tu existencia y el real sentido de tu felicidad completa.


SI FUERAMOZ BUENOS

Si fuéramos buenos, querríamos estar siempre últimos, y no primeros.
Rogaríamos no ser invitados al escenario, ni a tomar el micrófono, ni a
estar bajo el haz de los reflectores del mundo.
Si fuéramos buenos, disputaríamos dar lo mejor, y no recibir lo mejor.
Insistiríamos ante quienes nos rodean, con fuerza y convicción, en que nos permitan darles lo mejor que tenemos, rechazando lo bueno que ellos nos ofrecen, para que sean ellos quienes lo disfrutan.


Si fuéramos buenos, no pensaríamos mal de los demás, sino que buscaríamos todo el tiempo la forma de comprender los actos de nuestros hermanos, como surgidos de una buena intención.
Si fuéramos buenos, viviríamos la vida con optimismo y esperanza, confiados en que cada día es un regalo maravilloso e irrepetible. Sin lugar para la depresión o las tristezas no justificadas, iluminaríamos el mundo con nuestras alegres miradas.
Si fuéramos buenos, nos alegraríamos infinitamente de todo lo bueno que les ocurre a los demás, sin hacer comparaciones con lo que nosotros somos o tenemos.
Si fuéramos buenos, daríamos gracias cada día a Dios por todo lo que El no nos da, porque ésta es Su forma de invitarnos a compartir Su Cruz.
Si fuéramos buenos, obedeceríamos con alegría a quienes Dios pone en
nuestro camino como guías, sean nuestros padres, jefes, o nuestros
maestros.
Si fuéramos buenos, buscaríamos por todos los medios no utilizar palabras que puedan herir a los demás, suavizando nuestro lenguaje hasta hacerlo un medio de transmitir hasta la noticia más dura, con ternura y sinceridad.
Si fuéramos buenos, no dejaríamos de hacer aquellas cosas que nos duelan, pero que por amor y justicia corresponden ser hechas.
Si fuéramos buenos, no sentiríamos vergüenza de dar testimonio de ser hijos de Dios, de amarlo por sobre todas las cosas, supeditando todos los actos de nuestra vida a Su Voluntad.
Si fuéramos buenos, seríamos verdaderos paladines en la defensa de la
verdad, de la justicia, y de la búsqueda del camino de la luz.

Si fuéramos buenos, no dejaríamos sin ayuda a ese niño que hoy nos pidió dinero en la calle.
Si fuéramos buenos, le diríamos a nuestro padre y a nuestra madre que los amamos, que los necesitamos, y que el mundo no sería el mismo sin ellos.
Si fuéramos buenos, escucharíamos a nuestros hijos cuando nos dicen que nos aman, que nos necesitan, aunque lo hagan con palabras que no comprendemos totalmente.
Si fuéramos buenos, amaríamos la vida que Dios nos da, y la defenderíamos a muerte. Millones de niños abortados tendrían un ejército de mujeres y hombres dispuestos a luchar hasta detener esta matanza.
Si fuéramos buenos, daríamos el ciento por uno en retribución, por cada don que Dios nos da.
Si fuéramos buenos, veríamos en cada paso de nuestra vida, una oportunidad de ver la Mano de Dios obrando a nuestro alrededor. Y dejaríamos que sea El el que guíe nuestro camino.
Si fuéramos buenos, amaríamos…

QUE EDAD TENGO

Que edad tengo
¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo: Gritar sin miedo lo que pienso...
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. ..
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuantos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo,
"y otras que estoy en el apogeo".
Pero no es la edad que tengo,
ni lo que la gente dice,

sino lo que mi corazón siente
y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen porque decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estas muy viejo, ya no podrás!

Tengo la edad en que las cosas
se miran con mas calma,
pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones, se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego
de una pasión deseada.
Y otras es un remanso de paz,
como el atardecer en la playa.

¿Qué cuantos años tengo?
No necesito con un número marcar,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé
al ver mis ilusiones truncadas...

¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cuarenta ,
cincuenta o mas!

Pues lo que importa:
¡Es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo?
¡Eso a quien le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo
y hacer lo que quiero y siento.


HONRREMOS LA VIDA

Muchos tenemos un mapa de carreteras que indica el curso que imaginamos que deberían tomar nuestras vidas.

Es importante avanzar en la dirección correcta, pero si quedamos atrapados por las preocupaciones sobre nuestro destino final, olvidamos disfrutar del paisaje, de cada nuevo día.

Recuerda que algunas de las secretas alegrías de la vida no se encuentran en afanarse en ir desde el punto A hasta el punto B, sino, en inventar algunos otros puntos imaginarios a lo largo del camino. El viaje que estás realizando, es magnífico. No temas explorar territorio desconocido.

Si llegas a perderte, vas a tropezar con algunos de los descubrimientos más interesantes que puede hacer.

Deambula por caminos que nunca has recorrido o por otros que jamás volverás a tener la oportunidad de recorrer.

La Vida no es una guía de viaje que debes seguir, es una aventura que hay que emprender.



domingo, 22 de junio de 2014

LA PARTE MAS IMPORTANTE DE NUESTRO CUERPO

Un día mi madre me preguntó cuál era la parte más importante del cuerpo.
A través de los años, traté de buscar la respuesta correcta.
Cuando era más joven, pensé que el sonido era muy importante para nosotros, por eso dije:
- "Mis oídos, mamá".
- "No", me contestó mi madre, "muchas personas son sordas y se arreglan perfectamente".
- "Pero sigue pensando, te preguntaré de nuevo."
Al cabo de unos años me preguntó otra vez, y para entonces yo creía haber encontrado la respuesta correcta. Así que le dije:
- "Mamá, la vista es muy importante para todos. Entonces deben ser nuestros ojos."
Con una sonrisa tolerante me dijo:
- "Estas aprendiendo rápidamente, pero la respuesta no es correcta porque hay muchas personas que son ciegas y salen adelante aún sin sus ojos".
Continué pensando. Mi madre me preguntó un par de veces más, y, ante mis respuestas, la suya era:
- "No, pero te vuelves más inteligente con los años. Pronto acertarás".
El año pasado, mi abuelo murió. Todos estábamos dolidos. Lloramos. Incluso mi padre lloró. Recuerdo esto porque fue la segunda vez que lo vi llorar.
Al momento de darle al abuelo el adiós final, mi madre me miró y me preguntó:
- "¿No sabes todavía cuál es la parte más importante del cuerpo, hijo?".
Me asustó que me preguntara eso justo en ese momento, pues yo siempre había creído que se trataba de un juego entre mi madre y yo.
Pero ella, notando mi confusión, me dijo:
- "Esta pregunta es muy importante. A todas las respuestas que me diste en el pasado, te
dije que estabas equivocado y por qué. Pero hoy es el día en que necesitas saberlo."
Rompió a llorar y la abracé. Entre sollozos y apoyada en mí, me dijo:
- "Hijo, la parte más importante del cuerpo es tu hombro".
- "¿Porque sostiene mi cabeza?", le pregunté.

- "No, hijo, es porque puede sostener la cabeza de un ser amado o de un amigo cuando llora. Algún día de nuestras vidas, todos necesitaremos un hombro para llorar. Yo sólo espero que tengas amor y amigos, y así siempre tendrás un hombro donde llorar cuando lo necesites, como yo ahora necesito del tuyo".


EL LIBRO DE LA VIDA

Cada día la vida te ofrece una página en blanco del libro de tu existencia.
Tu pasado ya está escrito y no puedes corregirlo; en sus páginas amarillas puedes encontrar tu historia, algunas con suaves colores, otras con oscuros matices…
Recuerdos bellos de tiempos gratos o páginas que quisieras arrancar para siempre…
Este día tienes la oportunidad de escribir una página más. Está únicamente en tus manos escoger los colores que tendrá, pues aún en la adversidad puedes poner matices de serenidad para convertirla en una bella experiencia.
¿Cómo escribirás el día de hoy?
 Sólo depende de tu voluntad y optimismo hacer que la página del día de hoy en el libro de tu vida, sea una página que en el futuro puedas atesorar como un bello recuerdo.
Si supieras que sólo vas a vivir un día más, ¿qué harías?
Sin duda, te pondrías en paz con Dios y con los que te rodean, disfrutarías de los rayos del sol, de la suave brisa, de la alegría de tus hijos, del amor de tu pareja, de tantas bendiciones que la vida nos pone al alcance de la mano y que muchas veces no sabemos valorar.
 Disfruta este nuevo día, haz un inventario mental de todas las cosas buenas que existen en tu vida y vive cada hora con buen ánimo, dando lo mejor de ti, no dañes a nadie y siéntete feliz de estar vivo, de poder regalar una sonrisa, de ofrecer tu mano y tu ayuda generosa.
Nunca es tarde para cambiar el rumbo y empezar a escribir páginas de dicha y paz en el libro de la vida.
Agradece a Dios el regalo que te da hoy y la oportunidad de convertir este día en una página bella del libro de tu existencia. Recuerda que a pesar de todas las situaciones adversas, está únicamente en tus manos vivir el día de hoy…
…como si fuera el primero, como si fuera el último, como si fuera el único en el libro de tu vida.