https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

viernes, 27 de junio de 2014

UNA HISTORIA SENCILLA ,UN GRAN HOMBRE

He aquí un hombre que nació en una aldea insignificante.

Creció en una villa oscura.

Trabajó hasta los 30 años en una carpintería.

Durante tres años fue predicador ambulante.

Nunca escribió un libro.

Nunca tuvo un puesto de importancia.

No formó una familia.

No fue a la universidad.
Nunca puso sus pies en lo que consideraríamos una gran ciudad.

Nunca viajó a más de trescientos kilómetros de su ciudad natal.

No hizo ninguna de las cosas que generalmente acompañan a los "grandes".

No tuvo más credenciales que su propia persona.

La opinión popular se puso en contra suya.

Sus amigos huyeron. Uno de ellos lo traicionó. Fue entregado a sus enemigos.

Tuvo que soportar la farsa de un proceso judicial.

Lo asesinaron clavándolo en una cruz, entre dos ladrones.

Mientras agonizaba, los encargados de su ejecución se disputaron la única cosa que fue de su propiedad: una túnica.

Lo sepultaron en una tumba prestada por la compasión de un amigo.

Según las "normas sociales", su vida fue un fracaso total.

Han pasado casi veinte siglos y hoy Él es la pieza central en el "ajedrez" de la historia humana.


No es exagerado decir que todos los ejércitos que han marchado, todas las armadas que se han construido, todos los parlamentos que han sesionado y todos los reyes y autoridades que han gobernado, puestos juntos, no han afectado tan poderosamente la existencia del ser humano sobre la Tierra como la vida sencilla de Jesús.

SIGUE CANTANDO

Como cualquier buena madre, cuando Karen se enteró de que otro bebé venía de camino, hizo lo que pudo para ayudar a su hijo de tres años, Michael, a prepararse para un nuevo hermanito. Sabe que el nuevo bebé va a ser una niña y, día tras día, noche tras noche, Michael canta a su hermana en la barriga de Mamá.

El embarazo progresa normalmente para Karen, un miembro activo de la Iglesia Metodista en Morristown, Tennessee. Entonces llegan las contracciones del parto. Cada cinco minutos... cada minuto. Pero surgen complicaciones. Es un parto de horas. ¿Tal vez requerirá una cesárea?
 
Finalmente, la pequeña hermana de Michael nace. Pero está grave. Con la sirena aullando en la noche, la ambulancia lleva el bebé a toda prisa a la Unidad Neonatal de Cuidados Intensivos del Hospital St. Mary's en Knoxville, Tennessee.

Los días pasan lentamente. La pequeña empeora. El especialista pediátrico dice a los padres: "Hay muy pocas esperanzas. Estén preparados para lo peor". Karen y su marido contactan con el cementerio local para la tumba. Han arreglado una habitación especial en su casa para el nuevo bebé y ahora hacen los arreglos para un funeral.

Michael, sigue pidiéndole a sus padres que le permitan ver a su hermana, "quiero cantarle", dice. Segunda semana en cuidados intensivos. Da la impresión de que el funeral vaya a tener lugar antes de acabar la semana. Michael continúa obsesionado con lo de cantarle a su hermana, pero jamás se permite la entrada a los niños en Cuidados Intensivos.

Pero Karen traza un plan. Llevará a Michael tanto si les gusta como si no. Si no ve a su hermana ahora, posiblemente nunca la verá viva. Lo viste con ropa varias tallas mayor y lo conduce a la UCI.

Parece una cesta de lavandería andante, pero la enfermera jefe se da cuenta de que es un niño y vocifera: "¡Llévese a ese niño fuera de aquí ahora mismo! ¡No se permiten niños!". La madre que hay en Karen emerge con fuerza, y la que normalmente es una dama de buen carácter, mira con ojos de acero a la cara de la enfermera jefe con los labios formando una firme línea: "¡No va a irse de aquí hasta que le cante a su hermana!"

Karen conduce a Michael junto a su hermana. Él mira a la pequeña bebé perdiendo la batalla por vivir. Y empieza a cantar. Con la animosa voz de un niño de tres años, Michael canta: "Tú eres mi rayo de sol, mi único rayo de sol, tú me haces feliz cuando el cielo está gris --- " Instantáneamente la pequeña responde. El pulso se serena y se regulariza. Sigue cantando, Michael. "Nunca sabrás, cariño, cuánto te quiero. Por favor no te lleves mi rayo de sol ---"

La áspera y forzada respiración se vuelve tan apacible como el ronroneo de un cachorrillo. Sigue cantando, Michael. "La otra noche, cariño, mientras dormía, soñé que te estrechaba en mis brazos..." La pequeña hermana de Michael se relaja mientras el reposo, un reposo reparador, parece extenderse sobre ella.

Sigue cantando, Michael. La cara de la enfermera jefe se llena de lágrimas. Karen solloza. "Tú eres mi rayo de sol, mi único rayo de sol. Por favor no te lleves mi rayo de sol." La planificación del funeral se tira a la basura. ¡Al día siguiente - justo al día siguiente - la pequeña está lo suficientemente bien para irse a casa! Woman's Day Magazine lo llamó "el milagro de la canción de un hermano" El servicio médico simplemente lo llamó milagro.


Karen lo llamó ¡un milagro de amor divino!

SI ME VOY ANTES QUE TU


Si me voy antes que tú

Si me voy antes que tú, no llores por mi ausencia; alégrate por todo lo que hemos amado juntos.

No me busques entre lo muertos, en donde nunca estuvimos; encuéntrame en todas aquellas cosas que no habrían existido si tú y yo no nos hubiésemos conocido.

Yo estaré a tu lado, sin duda alguna, en todo lo que hayamos creado juntos: en nuestros hijos, por supuesto, pero también en el sudor compartido tanto en el trabajo como en el placer, y en las lágrimas que intercambiamos.

Y en todos aquellos que pasaron a nuestro lado y que, irremediablemente, recibieron algo de nosotros, y llevan incorporado -sin ellos ni nosotros notarlo- algo de ti y algo de mí.

También nuestros fracasos, nuestra indolencia y nuestros pecados serán testigos permanentes de que estuvimos vivos y no fuimos ángeles, sino humanos.

No te ates a los recuerdos ni a los objetos, porque dondequiera que mires que hayamos estado, con quienquiera que hables que nos conociese, allá habrá algo mío. Aquello sería distinto, pero indudablemente distinto, si no hubiésemos aceptado vivir juntos nuestro amor durante tantos años; el mundo estará ya siempre salpicado de nosotros.

No llores mi ausencia, porque sólo te faltará mi palabra nueva y mi calor de ese momento. Llora, si quieres, porque el cuerpo se llena de lágrimas ante todo aquello que es más grande que él, que no es capaz de comprender, pero que entiende como algo grandioso, porque cuando la lengua no es capaz de expresar una emoción, ya sólo pueden hablar los ojos.

Y vive. Vive creando cada día, y más que antes. Porque yo no sé cómo, pero estoy seguro de que, desde mi otra presencia, yo también estaré creando junto a ti, y será precisamente en ese acto de traer algo que no estaba, donde nos habremos encontrado. Sin entenderlo muy bien, pero así, como los granos de trigo que no entienden que su compañero muerto en el campo ha dado vida a muchos nuevos compañeros.


Así, con esa esperanza, deberás continuar dejando tu huella, para que, cuando tu muerte nos vuelva a dar la misma voz, cuando nuestro próximo abrazo nos incorpore ya sin ruptura a la Unica Creación, muchos puedan decir de nosotros: si no nos hubiesen amado, el mundo estaría más triste.

EL MEJOR DÍA


Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la media noche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy, soy importante.

Mi trabajo es escoger que clase de día voy a tener, hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso, o puedo dar gracias a dios porque las plantas están siendo regadas gratis.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme porque estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme por todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo estudiar y abrir mi mente enérgicamente y llenarla de nuevos y ricos conocimientos.

El día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma, y aquí estoy yo!... su escultor.

Lo que suceda hoy depende de mi, de nadie más. Yo debo escoger que tipo de día voy a tener.


Ten un gran día. . . Dios te lo regala. . . disfrútalo.


CARTA DE UN HOMBRE

Queridas amigas:

Nos importa un carajo cuanto pesan.
Es fascinante tocar, abrazar y acariciar el cuerpo de una mujer.
Pesarla, no nos proporciona ningún efecto!!

No tenemos la menor idea de lo que es un talle.
Nuestra evaluación es visual. Es decir, si tiene forma de guitarra, está buena.
No nos importa cuánto mide en centímetros.
Es una cuestión de proporción, no de medida.

Las proporciones ideales del cuerpo de una mujer son: Curvilíneas, pulposas, femeninas…
Esa clase de cuerpo que de un solo golpe de vista uno identifica sin duda alguna y en una fracción de segundo.

Las flaquitas que desfilan en las pasarelas, siguen la tendencia diseñada por modistos, que dicho sea de paso, son todos maricas, y odian a las mujeres y compiten con ellas. Sus modas son, lisa y llanamente, agresiones al cuerpo que odian porque no pueden tener.

No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. La elegancia y el buen trato, son equivalentes a mil Viagras.

Las faldas se inventaron para que luzcan sus magníficas piernas. ¿Para qué carajo se las tapan con pantalones anchos? ¿Para que las confundan con nosotros?

Una ola es una ola, las caderas son caderas y punto.

Si la naturaleza les dio ese aspecto curvilíneo, es por algo y reitero:
a nosotros nos gustan así.

Ocultar esas curvas, es equivalente a tener tu mejor sillón embalado en el sótano.


Cuídense. Quiéranse.


jueves, 26 de junio de 2014

ELIJAMOS BIEN UNA PALABRA HOY!

Porque con una palabra podemos perder o ganar un amigo.
Alguien dijo una vez: "Las palabras son los peldaños de la escalera de nuestra comunicación".
Así pues, hemos de cuidar que cada tramo esté bien construido, que no sea resbaladizo, que no esté carcomido, que no provoque más caídas o problemas en nuestra relación con los demás. De ahí que siguiendo las definiciones orientales elijamos bien nuestras palabras, los peldaños de la escalera de una buena comunicación.
Ya que:
Una palabra cualquiera puede ocasionar una discordia.
Una palabra cruel puede destruir una vida.
Una palabra amarga puede provocar odio.
Una palabra brutal puede romper un afecto.
Una palabra agradable puede suavizar el camino.
Una palabra a tiempo puede ahorrar un esfuerzo.


HUELLAS

Las Huellas
Una noche en sueños vi que con el Señor caminaba
junto a la orilla del mar bajo hermosa luna plateada.
Soñé que en los cielos veía toda mi vida representada
en celestiales escenas que en silencio contemplaba.

Dos pares de firmes huellas en la arena iban quedando,
mientras con el Señor íbamos cual amigos conversando.
Miré atento hacia atrás esas huellas reflejadas en el suelo,
pero algo extraño observé y me invadió gran desconsuelo.

Observé que algunas veces al reparar en las huellas,
en vez de ver los dos pares veía solo un par de ellas.
Observaba también yo que aquel solo par de huellas,
se advertían mayormente en mis noches sin estrellas
en los días de mi vida llenos de angustias y tristeza,
cuando el alma necesita más del consuelo y fortaleza.

- Pregunté triste al Señor:

¿Señor, tu no has prometido que en horas de aflicción
siempre a mi lado estarías dando muestras de tu amor?
Pero noto con tristeza que en medio de mis querellas,
cuando más aflige el dolor solo veo un par de huellas.
¿Dónde están las otras dos que indican tu compañía,
cuando las tempestades sin piedad azotan la vida mía?

- Y el Señor me contestó con ternura y compasión:

Escucha bien hijo mío, comprendo tu confusión,
Siempre te amé y te amaré y en tus horas de dolor
siempre a tu lado permanezco para mostrarte mi amor.
Mas si en ocasiones ves solo dos huellas al caminar
y no puedes ver las otras dos que se deberían reflejar,
es que en tu hora afligida cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas porque te llevo en mis brazos.