https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

sábado, 28 de junio de 2014

CARTA DE UN PADRE

DE UN PADRE A SU HIJO... DE UN PADRE A SU HIJO...

Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor. Te regañé porque te estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta. Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te levanté por los cabellos y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida. Te despediste de mí tímidamente y yo solo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos unos pantalones nuevos y estabas sucio y mojado. Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte. Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mí te indiqué que caminaras erguido.



Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa. A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse. Me di cuenta de que
había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una
caricia, pero no pude.

¿Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta. "Adelante" dije adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación.



Te miré con seriedad y pregunté: ¿Te vas a dormir?, ¿vienes a despedirte?
No contestaste... Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abracé y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla. Sentí que mi alma se quebrantaba. "Hasta mañana, papito" me dijiste.

¿Qué es lo que estaba haciendo?, ¿por qué me desesperaba tan fácilmente?
Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mí y ciertamente no eras igual.




Tú tenías unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y sobre todo, sabías demostrar amor. ¿Porqué me costaba tanto trabajo?, ¿porqué tenía el hábito de estar siempre enojado? ¿Qué es lo que me estaba aburriendo? Yo también fui niño. ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?

Después de un rato entré a tu habitación y encendí una lámpara con cuidado. Dormías profundamente. Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé. Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce. No pude contener el sollozo y cerré los ojos. Una de mis lágrimas cayó en tu piel. No te inmutaste. Me puse de rodillas y le pedí Perdón al Señor en silencio. Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación. Al día siguiente, tu también me perdonaste.
Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día
sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo,
ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores,

te amo más que a mi vida..

VIVIR COMO LAS FLORES


En un antiguo monasterio budista un joven monje le pregunta a su maestro ...
¿Maestro, qué puedo hacer para no juzgar?
Me molesta que algunas personas piensen demasiado y que otros sean ignorantes.
Califico a algunos como indiferentes.
Siento odio hacia los que son mentirosos.
Sufro con los que calumnian.
- ¡Pues, vive como las flores! - dijo el maestro.
-¿Cómo es vivir como las flores? - preguntó el discípulo.
Obsérvalas, continuó el maestro, apuntando a los lírios que crecían en el jardín.
Ellas nacen en el estiércol, sin embargo, son puras y perfumadas.
Extraen del abono maloliente todo lo que les es útil y saludable...
...más no permiten que la tierra manche el frescor de sus pétalos.
Es justo ocuparse de los errores propios, más no es sabio permitir que los vícios de otros nos inoportunen.
Los defectos de los demás no son tuyos.
Si no son tuyos, no hay razón para aborrecerlos.
Ejercita, pues, la virtud de filtrar todo mal que viene de afuera.

Así es como viven las flores.

viernes, 27 de junio de 2014

AQUEL DÍA...

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar... decidí no esperar las oportunidades sino yo misma buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad a ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no era más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos, aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo la mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quien ganara y quien perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "AMIGO".

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida".

Aquel día dejé de ser el reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz sino vas a iluminar el camino de los demás.


Aquel día decidí cambiar tantas cosas... aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar.


LA NIÑA DE TUS OJOS

LA NIÑA DE SUS OJOS

Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. Zacarías. 2:8

El ojo es el órgano externo más protegido que tenemos en el cuerpo; es una de las partes más frágiles. Por eso, Dios lo ha protegido de una forma especial con: el parpado, las cejas y las pestañas.

¿Alguna vez, te has tocado, la niña del ojo?

¡Más difícil todavía! ¿Alguna vez, alguien ha intentado tocarte la niña del ojo?
Si alguien intenta meterte el dedo en el ojo; no sólo le cierras, sino que te das la vuelta para protegerlo; y además, lo cubres con la mano.

Esta propuesta, parece un tanto infantil; pero esto mismo es lo que el Señor dice en su palabra: Él nos protegerá de cualquier ataque externo.

El ojo nos comunica con el exterior; es la ventana de nuestro cuerpo. A través de él podemos ver todo lo que nos rodea. (Por supuesto, que las personas invidentes, también se relacionan con el exterior, pero ejercitando el resto delos sentidos).

El Señor protege a su pueblo de tal forma, que, aquel que se atreva a tocar al pueblo de Dios; se las tiene que ver con Dios mismo.

La Iglesia es el ojo de Dios.

La Iglesia, es quien tiene la responsabilidad y el privilegio de dar a conocer el mensaje del evangelio; hace la misma labor que el ojo en el cuerpo humano, ser esa ventana abierta para asomarse al exterior.

Quien toca a Su Iglesia toca la niña de Sus ojos.

Cualquiera que: acosa, critica, daña, ofende, defrauda, perjudica, etc. a un hijo de Dios, comete esa acción, contra Dios mismo.

Tratar sin amor, misericordia, cordialidad, compañerismo; a un hermano es como cometer esa misma falta hacia Dios mismo. Esto quiere decir que, los creyentes, somos la niña de los ojos de Dios, tanto a nivel individual; como a nivel de iglesia.
Por lo tanto debemos tener mucho cuidado de cómo tratamos a los hermanos; porque como los tratamos a ellos, estamos tratando a Dios.

Una de las labores más bonitas y enriquecedoras de cada hijo de Dios es: amar, cuidar, proteger y cuidar a cada hermano; especialmente a los más pequeñitos.

Si no lo hacemos así, Dios nos pedirá cuentas.


No seamos como Caín, cuando dijo: ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Génesis.4:9. SEAMOS GUARDIANES DE NUESTROS HERMANOS.LA NIÑA DE SUS OJOS

Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. Zacarías. 2:8

El ojo es el órgano externo más protegido que tenemos en el cuerpo; es una de las partes más frágiles. Por eso, Dios lo ha protegido de una forma especial con: el parpado, las cejas y las pestañas.

¿Alguna vez, te has tocado, la niña del ojo?

¡Más difícil todavía! ¿Alguna vez, alguien ha intentado tocarte la niña del ojo?
Si alguien intenta meterte el dedo en el ojo; no sólo le cierras, sino que te das la vuelta para protegerlo; y además, lo cubres con la mano.

Esta propuesta, parece un tanto infantil; pero esto mismo es lo que el Señor dice en su palabra: Él nos protegerá de cualquier ataque externo.

El ojo nos comunica con el exterior; es la ventana de nuestro cuerpo. A través de él podemos ver todo lo que nos rodea. (Por supuesto, que las personas invidentes, también se relacionan con el exterior, pero ejercitando el resto delos sentidos).

El Señor protege a su pueblo de tal forma, que, aquel que se atreva a tocar al pueblo de Dios; se las tiene que ver con Dios mismo.

La Iglesia es el ojo de Dios.

La Iglesia, es quien tiene la responsabilidad y el privilegio de dar a conocer el mensaje del evangelio; hace la misma labor que el ojo en el cuerpo humano, ser esa ventana abierta para asomarse al exterior.

Quien toca a Su Iglesia toca la niña de Sus ojos.

Cualquiera que: acosa, critica, daña, ofende, defrauda, perjudica, etc. a un hijo de Dios, comete esa acción, contra Dios mismo.

Tratar sin amor, misericordia, cordialidad, compañerismo; a un hermano es como cometer esa misma falta hacia Dios mismo. Esto quiere decir que, los creyentes, somos la niña de los ojos de Dios, tanto a nivel individual; como a nivel de iglesia.
Por lo tanto debemos tener mucho cuidado de cómo tratamos a los hermanos; porque como los tratamos a ellos, estamos tratando a Dios.

Una de las labores más bonitas y enriquecedoras de cada hijo de Dios es: amar, cuidar, proteger y cuidar a cada hermano; especialmente a los más pequeñitos.

Si no lo hacemos así, Dios nos pedirá cuentas.


No seamos como Caín, cuando dijo: ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Génesis.4:9. SEAMOS GUARDIANES DE NUESTROS HERMANOS.


BUEN FUNDAMENTO

Un buen fundamento

Nuestras vidas se parecen a una casa y una casa que no tiene buenos cimientos, se parece a una que si los tiene. ¿Cómo nos damos cuenta de la diferencia? Cuando se expone a los vientos, a las tormentas y a los movimientos de la tierra. Así mismo, un día tendremos que resistir o caer frente a los embates de las circunstancias. Tal vez sea la enfermedad, la pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación significativa, la partida de los hijos, en fin todo aquello que hace que nos sintamos golpeados como por una tormenta. ¿Que nos hará permanecer? los fundamentos que poseamos, es decir, los principios que gobiernan nuestra vidas, esas verdades espirituales y éticas que harán que no sucumbas frente a la adversidad. ¿Te has tomado el tiempo para construirlos? ¿Dedicas tiempo y esfuerzos en cimentar bien tu vida? Jesucristo es la roca firme de salvación y en quien podemos estar seguros. Permite que Dios te guíe en ello, el sabe bien lo que tu vida necesita.


IMAGINATE


Imagínate que pudieses alejarte de ti mismo unos cuatro o cinco pasos, suficientemente lejos como para estar completamente separado de ti mismo pero suficientemente cerca como para poder observar cada detalle.

¿Qué verías?
¿Qué impresión te llevarías de ti mismo?
¿Te agradaría lo que verías?
¿Qué consejo ansiarías darte?

Ahora mismo:
Por un momento, mírate a ti mismo como mirarías a otra persona, con una dosis de objetividad y neutralidad.

Considera cómo se perciben desde afuera tus acciones y prioridades. Observa lo que haces con los momentos preciosos que conforman cada día. No sólo encontrarás oportunidades de mejora.
También descubrirás enormes e increíbles posibilidades.
Te ayudará a tener una nueva y valiosa perspectiva de ti mismo.
Tú ya sabes como es visto desde el interior.
Trata de descubrir cómo es visto desde afuera hacia adentro.


Verás el mundo de una manera nueva y positiva.

QUE NO REVIENTEN TUS GLOBOS

No dejes que te pinchen tus globos

Hay dos clases de personas:

Las que sueñan, ríen, creen en su potencialidad, saben que pueden cambiar las cosas con amor, están seguros de poder tenerlo todo en la vida: una pareja estable que te ame, un empleo que te llene y que sigas surgiendo, tener una vida llena de felicidad y alegrías. (claro habrán momentos de dolor y soledad, pero la vida vale la pena vivirla y poder realizar tus sueños).

Hay otra clase de gente que le gusta pincharle los globos a los demás. Son las que creen que todo está en el destino, que nada se puede cambiar, que no creen que los sueños se hagan realidad, no les gusta ver que otros rían, sueñen, sonrían y crean en la felicidad.

Estas personas son expertas en pinchar globos. Son las que miran con desdén a los que sueñan, son alegres, creen en la amistad y el amor. Son los que oirás decir: si pero nada es perfecto. no puedes tener todo lo que quieres, los sueños son solo eso, sueños de gente crédula.

Yo he conocido esa clase de gente: pincha sueños.

Pero puedo asegurarte que tu vida puede ser lo que quieres.

En mi vida siempre ha habido magia, y en tu vida también puede haber magia. Solo hay que conectarse con el amor y
la abundancia.

Sueña, sueña mucho y en grande. Pon tu corazón, tu alma y ganas en realizar tu sueño. Y comienza a actuar en la
dirección que te proporcione lo que deseas.

· Si quieres a tu lado una pareja sana emocionalmente, que te ame y te sientas plena con tu pareja. Comienza a cambiar tus parámetros mentales. Comienza a amarte, darte cariño, borrar de tu mente lo negativo que piensas de los hombres o de las mujeres. Limpia tu corazón y tu alma, perdona.

· Si quieres un empleo maravilloso, comienza a pedirlo todos los días, mírate trabajando en ese empleo, y pidele al universo, concientiza lo que deseas y se hará realidad. Claro que tienes que prepararte a nivel profesional, pero tendras la mejor ayuda: el universo conspirando para hacer tu sueño realidad.

· Cualquier cosa que desees, pidelo desde el corazón al universo, a Dios, y espera confiada. Si lo que pides es bueno para ti se te dará, si no es bueno se te dará algo mejor.

Ábrete a recibir, abre tus brazos y dí:

Me abro a recibir amor en mi vida.

Me abro a recibir abundancia.

Me abro a recibir paz.

Me abro a recibir …

Inténtalo.

Los milagros pasan a cada momento. A veces no los ves pasar porque estas ocupada preocupándote.