https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

martes, 8 de julio de 2014

DE UNA

UN AMIGO NUESTRO IBA CAMINANDO AL ATARDECER POR UNA PLAYA MEXICANA DESÉRTICA. MIENTRAS CAMINABA, DIVISO A OTRO HOMBRE A LO LEJOS. AL ACERCARSE, NOTO QUE EL LUGAREÑO SE AGACHABA CONSTANTEMENTE, RECOGÍA ALGO Y LO ARROJABA AL AGUA. UNA Y OTRA VEZ LANZABA COSAS AL OCÉANO.


CUANDO NUESTRO AMIGO SE ACERCO MAS TODAVÍA, VIO QUE EL HOMBRE RECOGÍA ESTRELLAS DE MAR QUE SE HABÍAN LLAVADO EN LA PLAYA Y, UNA POR VEZ, LAS IBA DEVOLVIENDO AL AGUA.

NUESTRO AMIGO SE SINTIÓ CONFUNDIDO. SE ACERCO Y LE DIJO:

-BUENAS NOCHES, AMIGO. ME PREGUNTO QUE ESTA HACIENDO.

-DEVUELVO ESTRELLAS DE MAR AL OCÉANO. VE, EN ESTE MOMENTO, LA MAREA ESTA BAJA Y TODAS ESTAS ESTRELLAS QUEDARON EN LA COSTA. SI NO LAS HECHO NUEVAMENTE AL MAR, SE MUEREN AQUÍ POR FALTA DE OXIGENO.

-YA ENTIENDO-RESPONDIÓ MI AMIGO-, PERO HA DE HABER MILES DE ESTRELLAS DE MAR EN ESTA PLAYA. ES IMPOSIBLE AGARRARLAS A TODAS. SON DEMASIADAS. ADEMÁS, SEGURAMENTE ESTO PASA EN CIENTOS DE PLAYAS A LO LARGO DE TODA LA COSTA. ¿NO SE DA CUENTA QUE NO CAMBIA NADA?

EL LUGAREÑO SONRIÓ, SE AGACHO, LEVANTO OTRA DE LAS ESTRELLAS DE MAR PARA ARROJARLA DE NUEVO AL MAR Y RESPONDIÓ:


-¡PARA ESTA SI CAMBIO ALGO!

lunes, 7 de julio de 2014

LA LIMPIEZA

La semana pasada tiré el preocuparme, se estaba poniendo viejo y me estorbaba. Me impedía ser yo misma, no podía actuar a mi modo.


Tiré esas inhibiciones, no dejaban lugar para mí.

Hice lugar para mi nuevo crecimiento; me deshice de mis viejos sueños y dudas. Tiré un libro sobre mi pasado (igual no tenía tiempo para leerlo).

Lo reemplacé con nuevas metas y empecé a leerlo hoy.

Tiré los juguetes de mi niñez (¿recuerdan cuánto les estorbaba yo?)

Conseguí una nueva filosofía y también tiré la de mucho tiempo atrás.

Compré algunos libros nuevos llamados: puedo, haré y debo.

Tiré el podría, haría y debería. ¡Ah!, si hubieran visto el polvo...

Me topé con un viejo amigo, a quien no lo había visto hace bastante tiempo, creo que su nombre es Dios.

Si, realmente me gusta su forma de ser. Me ayudó con la limpieza y agregó algunas cosas, tales como: oración, esperanza y fe.

Sí, las puse en mi estante.

Tomé algo especial y lo coloqué en la puerta principal. La encontré se llama paz.

Ya nada me puede abatir. Ahora mi casa esta muy linda, todo se ve bastante bien.

Para preocupaciones y problemas, simplemente no hay lugar.

Es bueno limpiar la casa, especialmente la interior; ya que deshacerse de tanta cosa que estorba, hace todo más alegre.


A lo mejor tú deberías tratar de hacer lo mismo.

ORACIÓN DE LOS 5 DEDOS

1. El dedo pulgar es el que esta más cerca de tí.
Así que comienza orando por aquellos que estan más unidos a tí. Son los
más fáciles de recordar. Orar por los que amamos es “una dulce tarea.”


2. El próximo dedo es el índice: Ora por los que
enseñan , instruyen y curan. Ellos necesitan apoyo y sabiduría al
conducir a otros por la dirección correcta. Manténlos en tus oraciones.

3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a
nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad. Ellos
necesitan la dirección divina.

4. El próximo dedo es el del anillo.
Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil. El nos recuerda orar
por los débiles, enfermos o atormentados por problemas. Ellos necesitan
tus oraciones.

5. Y finalmente tenemos nuestro pequeño dedo, el más
pequeño de todos. El meñique debería recordarte orar por ti mismo.
Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos, tus
propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta y estarás

preparado para orar por ti mismo de una manera más efectiva.

VIVE TU VIDA AL MAXIMO

Aprovecha al máximo cada hora, cada día y cada época de la vida
Así podrás mirar al futuro con confianza y al pasado sin tristeza

Sé tú mismo

Pero sé lo mejor de ti mismo

Ten valor para ser diferente y seguir tú propia estrella

Y no tengas miedo de ser feliz

Goza de lo bello

Ama con toda el alma y el corazón

Cree que aman, aquellas personas que tú amas

Olvídate de lo que hayas hecho por tus amigos y recuerda, lo que ellos han hecho por ti

No repares en lo que el mundo te debe y fíjate en lo que le debes al mundo

Cuando te enfrentes a una decisión, tómala tan sabiamente como te sea posible

Luego olvídala

El momento de la certeza absoluta nunca llega

Sobre todo recuerda, que Dios, ayuda a quienes se ayudan a sí mismos

Actúa como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios

Vive cada día a plenitud.

MIS 10 MANDAMIENTOS

 
1) Soy honrado conmigo y con los demás. Aprendí a enfrentar los hechos y a construir una base segura hecha en la verdad.

2) Soy un ser que vive el presente. Cada instante de mi vida es más
importante que ayer. Es hoy.

3) Soy un ser con un sentido en mi vida, tengo por quien vivir y luchar.

4) Soy un ser que puede oír a los demás sin alterarme. Soy capaz de
comprender.

5) Soy capaz de hacer bien las cosas diarias de mi vida y me siento bien por ello.

6) Soy un ser lleno de confianza y felicidad.

7) Soy un ser que me preocupo por mantenerme sano, feliz y en paz.

8) Soy capaz de disfrutar de las cosas sencillas y de encontrar placer en la sana alegría, en la música y en la poesía.
 
9) Soy capaz de reírme una o más veces al día.


10) Soy capaz de encontrar placer en mi trabajo, en el día en que vivo y el aire limpio y puro que respiro. Porque soy hecho para merecerme esto y muchas cosas más.

ILUMINA

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.



En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

- Que haces Guno, tu ciego, con una lámpara en la mano? Si tu no ves...

Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...

- No solo es importante la luz que me sirve a mi, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...

Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...

Cómo?

A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...


Que hermoso sería si todos ilumináramos los caminos de los demás!

EL ANILLO

"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto.

¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"

El maestro sin mirarlo, le dijo:

Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después. Y haciendo una pausa agregó:

Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

Encantado, maestro titubeó el joven, pero sintió que otra vez era
desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

Bien asintió el maestro.
 
Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó: toma el caballo que está allá afuera y cabalga
hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda.

Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.

Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo
que pretendía por el anillo.
 
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

Cuanto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro, podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación. Maestro dijo lo siento, no pude conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

Qué importante lo que dijiste, joven amigo contestó sonriente el maestro.

Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregunta cuánto te da por él, pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas.
 
Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

58 MONEDAS !!!!!!!!!!!!!!!!! Exclamó el joven

Si -replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

Siéntate dijo el maestro después de escucharlo.

Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única.

Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.

¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?



Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.