https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

martes, 22 de julio de 2014

VALE LA PENA


Vale la pena... cada espina, cada rosa... cada lágrima que riega lo que florecerá en sonrisa... porque la Vida es maravillosa por ella misma... no importan las penas no importa el desamor... porque pasa... todo pasa y el sol vuelve a brillar...

Hay momentos que sentimos que todo esta mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena entusiasmarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa: Hagamos que nuestra vida valga la pena.

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.
 
Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lagrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré mas fuerte de corazón.

Vale la pena una lagrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.

Vale la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.
 
Vale la pena voltear hacia atrás, porque así se que he dejado huella en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.

Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el único fin de dar una idea. Lo demás, depende de cada uno de nosotros.

Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros.

Hagamos que nuestra vida valga la pena.

Seamos Felices...


¿Verdad que vale la pena?



AMOR ES FELICIDAD


Si quieres felicidad, dale felicidad a otros; si quieres amor, aprende a amar a los demás; si quieres atención y aprecio, aprende a dar atención y aprecio; si quieres abundancia material, ayuda a otros a tener abundancia.

De hecho, la manera más fácil de obtener lo que quieres es ayudando a otros a obtener lo que quieren. Este principio opera para individuo, corporaciones, sociedades y naciones. Si quieres ser bendecido con todas las cosas buenas en la vida, aprende a bendecir silenciosamente a todos con las cosas buenas en la vida.

Hasta pensar en dar, pensar en bendecir, o una simple oración tiene el poder de influir a los demás. El pensamiento tiene el poder de transformación. Cuando aprendes a dar aquello que buscas, activas y montas la coreografía de la danza con movimientos exquisitos, energéticos y vitales que constituyen el eterno palpitar de la vida.

La mejor manera de poner en operación la Ley del Dar y poner todo el proceso en circulación es tomar la decisión de que en cualquier momento que entres en contacto con otra persona le darás algo. No tiene que ser algo material; puede ser una flor, un cumplido o una oración, de hecho, las formas más poderosas de dar no son materiales. Los regalos de cuidados, atención, afecto, aprecio y amor son algunos de los regalos más preciosos que puedes dar, y no cuestan nada.

Cuando conoces a alguien, puedes silenciosamente enviarle una bendición, deseándole felicidad, alegría y dicha. Esta manera de dar silenciosamente es muy poderosa. Podrías decir “¿Cómo puedo darles a otros en este momento cuando no tengo suficiente para mi”? Puedes llevar una flor. Puedes llevar una tarjeta que diga algo sobre los sentimientos que tienes por esa persona a la que estás visitando. Puedes llevarle un cumplido. Puedes llevarle una oración.

Toma la decisión de dar a dondequiera que vayas, a quien sea que visites o veas. Siempre y cuando estés dando, estarás recibiendo. Entre más das, adquirirás más confianza en los efectos milagrosos de esta ley. Al recibir más, tu habilidad de dar más también aumentará.

LAS VIRTUDES PARA SER FELIZ


SERENIDAD
Sé tranquilo en tu interior. Deja que esa paz y esa alegría interior irradien a través de un semblante sereno. Un semblante sereno es pacífico, sonriente y serio y no muestra ninguna emoción violenta. Es como la superficie de un lago en calma.

REGULARIDAD

Sé regular en tus hábitos diarios, en tus prácticas espirituales y en tu trabajo. Levántate siempre a la misma hora. Sé puntual en tus actividades. Eso te liberará de preocupaciones y ansiedades. Harás siempre lo correcto en su justo momento.

SINCERIDAD

Deja que tus palabras coincidan con tus pensamientos. Deja que tus acciones coincidan con tus palabras. Deja que haya armonía entre tus pensamientos, palabras y acciones.

SIMPLICIDAD

Sé natural. Habla con sencillez. No retuerzas las palabras, no los tópicos. Sé llano. Evita la diplomacia, el disimulo y la sinuosidad.

VERACIDAD

Sé veraz. Cumple tus promesas. No exageres ni retuerzas los hechos. Piensa dos veces antes de hablar. Habla dulcemente. Sé preciso en lo que dices.

HUMILDAD

No alardees de tu nacimiento, posición, cualidades o logros espirituales. Recuerda la naturaleza evanescente de todas las cosas. Elogia a otros. Ve a Dios en todos. Trata incluso a la más pequeña de las creaturas como a tu igual.
 
SERENIDAD

La irritabilidad es precursora de violentas explosiones de cólera. Vigila las alteraciones del equilibrio mental. Observa las pequeñas olas de cólera que rizan el lago de tu mente. No permitas que adquieran grandes proporciones. Entonces alcanzarás un estado de no irritabilidad, de paz y amor.

ECUANIMIDAD

Ten calma. Soporta pacientemente el insulto, la injuria, el sufrimiento, el fracaso y la falta de respeto. No te engrías con la alabanza, el éxito y los honores. En ambas situaciones mantén una actitud equilibrada. Obra igual con los amigos y con los enemigos. No dejes nunca que nada disturbe tu paz interior.

FIJEZA

Recuerda que una mente inconstante no tiene posibilidades de alcanzar nada. Despierta tu discriminación. Elige tu ideal. Tenlo siempre presente. No dejes que tu mente se aparte de él ni un sólo momento.

LA OTRA

La otra

 
Mi esposa me recomendó salir con otra mujer. Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con la otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa.
- Tu sabes que la amas -me dijo un día, tomándome por sorpresa – La vida es muy corta, dedícale tiempo.

- Pero yo te amo a ti – protesté.

- Lo sé. Pero también la amas a ella.

La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hace unos años, pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente…

Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.

- ¿Qué te ocurre? ¿Estás bien? me preguntó.

Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde, en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.

- Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solitos!. ¿Que opinas?
Reflexionó sobre ello un momento.
- Me gustaría muchísimo, dijo…

Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede una cita… y ¿Por Dios, cuando llegué a su casa, vi que ella también estaba muy emocionada!…

Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.
- Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se mostraron muy emocionadas- me comentó mientras subía a mi auto- No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada…

Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera “La Primera Dama de la Nación”…

Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras. Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mi mamá está sentada al otro lado de la mesa y sólo me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios…

- Era yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas?

- Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor -respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno con la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine…

- Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar, dijo mi madre cuando la llevé a su casa, asentí, la besé, la abracé.
 
- ¿Cómo estuvo la cita? – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.

- Muy agradable, gracias, Mucho más de lo que imagine, le contesté.

Días mas tarde mi madre murió de un infarto masivo, todo fue tan rápido, no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo y una nota que decía: “La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mi. ¡Te amo!.”

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE AMO” y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo porque ellos no pueden esperar…


Si vive tu madre, disfrútala… Si no… Recuérdala… Recuerda siempre: Dios perdona, pero el tiempo nunca.

IMAGINA


Imagina

que un Ángel de Dios está a tu lado en estos momentos…
Silencio…
quédate tranquilo y piensa en todos los problemas que te gustaría solucionar.
En todo lo que te angustia, te hace llorar, te oprime, te preocupa, te deja triste.
Piensa hasta en tu miedo futuro de equivocarte, de escoger el camino errado…
Piensa ahora en todo eso…
Abre tu corazón e imagínate entregando todo eso a Dios.
Coloca tus manos en posición de entrega.
Imagínate entregándolo ahora, como quien entrega un saco bien pesado a otra persona para que lo lleve.
Ahora, piensa en todo lo bueno que haya acontecido en tu vida o imagina lo bueno que quieres que suceda.
Momentos de felicidad, de amistad, de cariño, de paz, de amor.
Coloca todo en tus manos, imaginariamente, y haz el gesto de guardarlo en tu corazón, como se guarda una joya en una cajita.
Coloca aquel tesoro guardado muy dentro de ti, y di “Gracias” con mucha fe, de corazón…
Agradece…
por todo lo bueno que quedó y por todo lo malo que salió.
Cuenta hasta tres y respira bien profundo.
Ahora…

imagina que el Ángel voló y se llevó tus oraciones hasta Dios.

ETERNIDAD

Nadie cruza nuestro camino por casualidad.
Y nosotros no entramos en la vida de alguien sin ninguna razón.

Hay mucho para dar y recibir. Mucho para aprender, con experiencias positivas o negativas.

Es eso… Intenta ver las cosas negativas que te pasan como algo que sucede por alguna razón.
Y no te lamentes de lo ocurrido, además, reclamar no te servirá de nada, y te vendará los ojos para continuar tu camino.
Cuando no conseguimos olvidarnos que alguien nos lastimó, estamos reviviendo la herida haciéndola, muchas veces, mayor que la que teníamos antes.

No siempre las personas nos lastiman intencionalmente.
Muchas veces, nos sentimos heridos, pero la otra persona ni siquiera se dio cuenta de esa situación, y nos decepcionamos porque aquella persona no cumplió nuestras expectativas.
Nuestras expectativas!!!
¿Y sabemos cuáles eran las expectativas de la otra persona?
A nosotros nos decepcionan, y nosotros
decepcionamos a los demás.
Pero, claro, es más fácil pensar
en las cosas que nos duelen a nosotros.

Cuando alguien nos dice que nos lastimó sin intención, créele!
Te va a hacer bien. Y así, tal vez, te entenderán cuando digas sinceramente, “fue sin querer.”
Da lo mejor que puedas de tí!
Cuando te vayas, la única cosa que dejarás es el recuerdo de lo que hiciste aquí.


Sé bueno, intenta dar siempre el primer paso y nunca niegues una ayuda que esté a tu alcance, perdona y da lo mejor de tí mismo.
SE UNA BENDICIÓN!
Dios no viene en persona para bendecirnos. Él usa a los que están dispuestos a cumplir la misión.
Todos podemos ser ángeles. La eternidad está en nuestras manos. Vive de manera que cuando ya no estés, gran parte de tí continúe en aquellos
que tuvieron la fortuna de encontrarte!!!engo no me pertenece, aunque forme parte de mí. Todo lo que soy me fue prestado por el Creador, para que pueda repartir con aquellos que entran en mi vida.
Nadie cruza nuestro camino por casualidad.
Y nosotros no entramos en la vida de alguien sin ninguna razón.

Hay mucho para dar y recibir. Mucho para aprender, con experiencias positivas o negativas.

Es eso… Intenta ver las cosas negativas que te pasan como algo que sucede por alguna razón.
Y no te lamentes de lo ocurrido, además, reclamar no te servirá de nada, y te vendará los ojos para continuar tu camino.
Cuando no conseguimos olvidarnos que alguien nos lastimó, estamos reviviendo la herida haciéndola, muchas veces, mayor que la que teníamos antes.

No siempre las personas nos lastiman intencionalmente.
Muchas veces, nos sentimos heridos, pero la otra persona ni siquiera se dio cuenta de esa situación, y nos decepcionamos porque aquella persona no cumplió nuestras expectativas.
Nuestras expectativas!!!
¿Y sabemos cuáles eran las expectativas de la otra persona?
A nosotros nos decepcionan, y nosotros
decepcionamos a los demás.
Pero, claro, es más fácil pensar
en las cosas que nos duelen a nosotros.

Cuando alguien nos dice que nos lastimó sin intención, créele!
Te va a hacer bien. Y así, tal vez, te entenderán cuando digas sinceramente, “fue sin querer.”
Da lo mejor que puedas de tí!
Cuando te vayas, la única cosa que dejarás es el recuerdo de lo que hiciste aquí.


Sé bueno, intenta dar siempre el primer paso y nunca niegues una ayuda que esté a tu alcance, perdona y da lo mejor de tí mismo.
SE UNA BENDICIÓN!
Dios no viene en persona para bendecirnos. Él usa a los que están dispuestos a cumplir la misión.
Todos podemos ser ángeles. La eternidad está en nuestras manos. Vive de manera que cuando ya no estés, gran parte de tí continúe en aquellos

que tuvieron la fortuna de encontrarte!!!

ORACION DEL PADRE


AYÚDAME, SEÑOR, a comprender a mis hijos, a escuchar pacientemente lo que quieren decirme y a responderles todas sus preguntas con amabilidad.Evítame que los interrumpa, que les dispute o contradiga.

HAZME cortés con ellos para que ellos sean conmigo de igual manera. Dame el valor de confesar mis errores y de pedirles perdón cuando comprenda que he cometido una falta.

IMPÍDEME que lastime los sentimientos de mis hijos. Prohíbeme que me ría de sus errores o que recurra a la afrenta y a la mofa como castigo.

NO ME permitas que induzca a mis hijos a mentir y a robar. Guíame hora tras hora para que confirme, por lo que digo y hago, que la honestidad es fuente de felicidad.



MODERA, te ruego, la maldad en mí. Evítame que los incomode y cuando esté malhumorado, ayúdame, Dios mío, a callarme. Hazme ciego ante los pequeños errores de mis hijos y auxíliame a ver las cosas buenas que ellos hacen.

AYÚDAME a tratar a mis hijos como niños de su edad y no me permitas exigirles el juicio y convicciones de los adultos. facúltame para no robarles la oportunidad de confiar en sí mismos, pensar, escoger o tomar decisiones.

OPÓNTE a que los castigue para satisfacer mi egoísmo. Socórreme para concederles todos los deseos que sean razonables y apóyame para tener el valor de negarles las comodidades que yo comprendo que les harán daño.


HAZME justo y ecuánime, considerado y sociable para con mis hijos, de tal manera que ellos sientas hacia mí, estimación. Hazme digno, Señor, de que sea amado e invitado con mis hijos.