https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

sábado, 19 de julio de 2014

ORACIÓN DE UN PADRE

Dame, oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo es débil, y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo; un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada, y humilde y magnánimo en la victoria.

Dame un hijo que nunca doble la espalda cuando debe erguir el pecho; un hijo que sepa conocerte a Tí... y conocerse a si mismo, que es la piedra fundamental de todo conocimiento.

Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos.

Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por lo que fallan.

Dame un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos; un hijo que se domine a si mismo antes que pretenda dominar a los demás; un hijo que aprenda a reir, pero que también sepa llorar; un hijo que avance hacia el futuro, pero que nunca olvide el pasado:

Y después que le hayas dado todo esto, agrégale, te suplico, suficiente sentido del buen humor, de modo que pueda ser siempre serio, pero que no se tome a sí mismo demasiado en serio.
Dale humildad para que pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.


Entonces, yo, su padre, me atreveré a murmurar:"No he vivido en vano".

ECO

- “¡Ahhhh!”.

Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña:

- “¡Ahhhh!”.

Con curiosidad el niño grita:
- “¿Quién está ahí?”

Y escucha:
- “¿Quién está ahí?”

Enojado con la respuesta, el niño grita:

- “¡Cobarde!”

Y recibe de respuesta:

- “¡Cobarde!”

El niño mira a su padre y le pregunta:

- “¿Qué sucede?”

El padre le contesta:

- “Presta atención hijo” – y grita – “¡Te admiro!”

Y la voz responde:

- “¡Te admiro!”

- “¡Eres un campeón!”

- “¡Eres un campeón!”

Y el padre le explica:

- “La gente lo llama ECO, pero en realidad, es la VIDA… que te devuelve todo lo que haces…”

Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones. Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor.

Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean.

Si quieres una sonrisa en el alma, dirige una sonrisa al alma de los que conoces.

Esto se da en todos los aspectos de la vida.

La vida te dará de regreso… exactamente aquello que tú le has dado.

Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti.

Alguien dijo: “¡¡Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando!!”.


Miremos a nuestro alrededor y tratemos juntos de hacer un mundo lleno de amor, paz y justicia. Depende de nosotros.

viernes, 18 de julio de 2014

SEÑOR OYEME

SEÑOR CONCEDEME


VIDA Para ver crecer a mis hijos.

PACIENCIA Para enseñarles sin tener que someterlos.

SABIDURÍA Para que mis actos no los perjudiquen.

AMOR Para guiarlos hasta su destino.


VALOR Para aceptar lo que ellos elijan.

EVOLUCIONA


 Crecer  es dejar atrás algo a lo cual estuvimos apegados y de lo cual nos cuesta  desprendernos,
es atrevernos una vez más y estar dispuestos a ser diferentes de  lo que fuimos ayer,
es desarrollarnos y evolucionar desde adentro.

Cuando decidimos cambiar una actitud negativa, estamos creciendo.
Cuando decidimos corregir un error, estamos evolucionando.
Cuando dejamos de hacer algo que nos empequeñece, estamos desarrollándonos.
Todos los días la vida nos presenta oportunidades de crecer.

Para  proyectarse en el tiempo como algo duradero, este cambio debe ser paulatino y consciente. Observemos a la naturaleza, y más particularmente a  los  árboles:
en  otoño  pierden  su follaje y se liberan de la carga innecesaria,  recogiéndose dentro de sí para recibir el invierno. Por fuera, parecieran no tener vida, pero preparan sus raíces para que en la
primavera sus ramas puedan ver surgir los primeros brotes, dando lugar a las hojas y luego los frutos del verano.


Si logramos desprendernos de esas hojas que no necesitamos mientras desarrollamos nuestra esencia, también podremos dar frutos y transformarnos.

PAJAROS ENJAULADOS

Había una vez un hombre llamado Jorge Thomas, pastor de una pequeña iglesia en un pueblo de Nueva Inglaterra. Una mañana de Domingo de Pascua llegó a la iglesia cargando una jaula para pájaros oxidada, doblada y vieja, y la puso en el púlpito. Las cejas se elevaron y como respuesta el Pastor Thomas dijo:

“Ayer, caminando por el pueblo vi a un muchacho que venía a mi encuentro columpiando esta jaula para pájaros. Al fondo de la jaula habían tres pajaritos salvajes temblando de frío y de miedo. Me paré y le pregunté:

- Qué llevas allí hijo?

- Solamente estos pájaros viejos – contestó.

- Qué vas a hacer con ellos” – pregunté.
 
- Los llevaré a casa y me divertiré con ellos. Los voy a molestar y a halar de las plumas para hacerlos pelear. Me voy a divertir mucho.

- Pero tarde o temprano te vas a aburrir de esos pájaros y cuando eso sea, ¿Que vas a hacer?

- Ah, tengo algunos gatos – dijo el muchacho – Se los llevaré. A ellos les gustan los pájaros.

Hice silencio por un momento y luego le dije:

- ¿Cuánto quieres por esos pájaros hijo?

- Eh… ¿Por qué?, Usted no los quiere señor. Son solamente viejos pajarracos. No cantan, ni siquiera son bonitos.

- ¿Cuánto? – pregunté nuevamente.

El muchacho midió al pastor para ver si estaba loco y dijo

- ¿Le parecen $10.00?

Me metí la mano en el bolsillo y saqué un billete de $10.00 y lo coloqué en la mano del muchacho. En un segundo, el muchacho se había ido. Recogí la jaula y suavemente la llevé hasta el final del valle, donde había un árbol y un lugar con césped. Poniendo la jaula en el suelo, le abrí la puerta, y con un suave toque en los barrotes, hice que los pájaros salieran, liberándolos.”

Bien, eso explicaba la jaula vacía encima del púlpito y el pastor empezó a contarles esta otra historia:

“Un día Satanás y Jesús estaban conversando. Satanás acababa de ir al Jardín del Edén, y estaba mofándose y riéndose diciendo:

- Si Señor. Acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo. Les tendí una trampa, usé cebo que sabia que no podrían resistir. Cayeron todos!

- ¿Que vas a hacer con ellos? – preguntó Jesús.

- Ah, me voy a divertir con ellos – respondió Satanás – Les enseñaré como casarse y divorciarse, cómo odiar y abusar uno del otro, a beber y por supuesto, les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí. Realmente me voy a divertir!

- ¿Y qué harás cuando te canses de ellos? – le preguntó Jesús.

- Ah, los mataré – dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.

- ¿Cuánto quieres por ellos? – preguntó Jesús.

- Ah, tu no quieres a esa gente. Ellos no son buenos. ¿Por qué los querrías tomar. Tu los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán. Tu no quieres a esa gente!!
 
- ¿Cuánto? – preguntó nuevamente Jesús.

Satanás miró a Jesús y sarcásticamente respondió:

- Toda tu sangre, tus lagrimas, y tu vida.

Jesús dijo:

- ¡HECHO!

Y así fue como pago el precio.”


El pastor tomó su jaula. Se dirigió hasta la puerta, la abrió y se alejó.

ALGUIEN DIJO

Alguien dijo que un niño se lleva en el vientre durante nueve meses.

Ese alguien no sabe que un hijo se lleva en el corazón toda la vida.
Alguien dijo que toma una seis semanas volver a la normalidad después de dar a luz.
Ese alguien no sabe que después de dar a luz la normalidad no existe.

Alguien dijo que se aprende a ser madre por instinto.
Ese alguien nunca fue de compras con un niño de tres años.

Alguien dijo que de “buenos” padres salen hijos “buenos”.
Ese alguien piensa que un hijo viene con instrucciones y garantía.

Alguien dijo que las “buenas” madres nunca gritan.
Ese alguien nunca vio a su hijo romper con una pelota la ventana del vecino.

Alguien dijo que no se necesita una buena educación para ser madre.
Ese alguien nunca ayudó con una tarea de matemática de cuarto grado.

Alguien dijo que no se puede amar al segundo, tercer ó cuarto hijo como al primero.
Ese alguien sólo tuvo un hijo.

Alguien dijo que se pueden encontrar en los libros las respuestas a todas las preguntas sobre como criar hijos.
Ese alguien no tuvo un hijo que se metió un fríjol en la nariz.

Alguien dijo que lo más difícil de ser madre es el parto.
Ese alguien nunca dejó a su hijo en la escuela el primer día del Jardín.

Alguien dijo que una madre puede hacer su labor con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda.
Ese alguien nunca organizó la fiesta de cumpleaños de su hija.

Alguien dijo que una madre puede dejar de preocuparse cuando los hijos se casan.
Ese alguien no sabe que el matrimonio agrega yernos y nueras al corazón de una madre.

Alguien dijo que el trabajo de una madre termina cuando el último hijo se va del hogar.
Ese alguien no tiene nietos.

Alguien dijo que una madre sabe que su hijo la ama, así que no hay necesidad de decírselo.
Ese alguien no es madre.

Alguien dijo que una madre no necesita de la comprensión y del “te quiero ” del hijo…

Ese alguien no es un hijo.

VALORA A TU MADRE

Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuviera. El joyero le presentó uno. La hermosa piedra, solitaria, brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo.

- ¿Se va usted a casar pronto? – Le preguntó el joyero.
- No – respondió el muchacho – Ni siquiera tengo novia.

La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador.
- Es para mi mamá – dijo el muchacho – Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera, asi se evitaría problemas. Pero ella se negó y me dió el don de la vida. Y tuvo muchos problemas. Muchos. Fue padre y madre para mi, y fué amiga y hermana, y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mi, ahora yo haré todo por ella. Quizá despues entregue otro anillo de compromiso. Pero será el segundo.


El joyero no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento aquel que él hacía nada más a los clientes importantes.