Bienvenidos a este bello espacio donde encontras muchas reflexiones, flores, rosas, arreglos florales y mucha paz
martes, 25 de febrero de 2014
LOS HIJOS SE VAN
Hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con esa idea, hay que asumir esa realidad.No es que se van… es que la vida se los lleva.
Ya no eres su centro.
Ya no eres propietario, eres consejero.
No diriges, aceptas.
No mandas, acompañas.
No proyectas, respetas.
Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas.
Ya les crecieron las alas y quieren volar.
Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro.
Ya les pasaron las borrascas de la adolescencia y tomaron el
timón.
Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado, para
vivirla por su cuenta.
Ya saben que son capaces de las mayores aventuras, y de la más
completa realización.
Ya buscaran un amor, que los respete, que quiera compartir,
sin temores ni angustias las altas y las bajas en el camino, que les
endulce el recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.
Y si esa primera experiencia fue equivocada, tendrán la
sabiduría y las fuerzas, para soltarla, así, otro amor les llegará para
compartir sus vidas en armonía.
Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono
para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir!
Quieren crecer en otra dimensión, desarrollar su personalidad,
enfrentar el viento de la vida, al asombro del amor y al rendimiento de
sus facultades.
Tienen un camino y quieren explorarlo. Lo importante es que
sepan desandarlo.
Tienen alas y quieren abrirlas. Lo importante es que sean
limpias, de un vuelo alto y de conciencia recta.
Tienen juventud y quieren vivirla. Lo importante es el
corazón sensible, la libertad asumida y la pasión a flor de piel.
Que la rienda sea con responsabilidad, y la formación, llena
de luz.
Tú quedas adentro:
En el cimiento de su edificio.
En la raíz de su árbol.
En la corteza de su estructura
El lo profundo de su corazón.
Tú quedas atrás:
En la estela luminosa que deja el barco al partir.
En el beso que les mandas.
En el pañuelo que los despide.
En la oración que los sigue.
¡En la lágrima que los acompaña!
Tú quedas siempre en su interior, aunque cambies de lugar.
viernes, 21 de febrero de 2014
FARMACIA AMBULANTE
Somos las únicas criaturas en la superficie de la Tierra
capaces de transformar nuestra biología mediante lo que pensamos y sentimos.
Nuestras células están constantemente observando nuestros pensamientos y siendo
modificadas por ellos. Un ataque de depresión puede arrasar nuestro sistema
inmunológico; serenarse, al contrario, puede fortificarlo tremendamente.
La alegría y la actividad armoniosa nos mantienen
saludables y prolongan la vida. El recuerdo de una situación negativa o triste,
libera las mismas hormonas y sustancias biológicas destructivas que el estrés.
Sus células están constantemente procesando todas sus
experiencias y metabolizandolas de acuerdo con sus puntos de vista personales.
No se puede simplemente captar datos aislados y confirmarlos con un
juzgamiento. Usted se transforma en la interpretación cuando la internaliza.
Quien está deprimido a causa de la pérdida de un empleo,
por ejemplo, proyecta tristeza por todas partes del cuerpo. La producción de
neurotransmisores a partir del cerebro se altera, el nivel de hormonas varía,
el ciclo del sueño es interrumpido, los receptores neuropeptídicos en la
superfície externa de las células de la piel se modifican, las plaquetas
sanguíneas se tornan más viscosas y más propensas a formar grumos y hasta sus
lágrimas contienen trazos químicos diferentes al de las lágrimas de alegría.
Todo este perfil bioquímico será drasticamente modificado
cuando la persona encuentre una nueva situación. Estos hechos confirman la gran
necesidad de usar nuestra consciencia para crear los cuerpos que realmente
necesitamos. La ansiedad a causa de un examen acaba pasando, así como la
depresión a causa de un empleo perdido.
El proceso de envejecimiento, sin embargo, tiene que ser
neutralizado cada día. Shakespeare no estaba siendo metafórico cuando a través
de su personaje Próspero dijo: “ Nosotros somos hechos de la misma materia que
los sueños”.
¿Usted quiere saber como está su cuerpo hoy? Entonces
recuerde lo que pensó y sintió ayer. ¿Quiere saber como estará su cuerpo
mañana? ¡Observe sus pensamientos y emociones hoy! ¡O usted abre su corazón, o
algún cirujano cardivascular lo hará por usted!
Otra perpectiva, desde un ángulo parecido lo pueden
encontrar en Nelson Torres: “La Venganza del Inconsciente”.

COMO TEMPLAR EL ACERO
Se cuenta la historia del herrero que, después de una
juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios.
Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la
caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada perecía andar bien en su
vida, muy por el contrario sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.
Una hermosa tarde, un amigo que lo visitaba, y que sentía
compasión por su situación difícil, le comentó:
- “Realmente es muy extraño que justamente después de
haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a
empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo
espiritual, nada ha mejorado.”
El herrero no respondió enseguida, él ya había pensando
en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida, sin embargo,
como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y terminó por
encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero:
- “En este taller yo recibo el acero aún sin trabajar, y
debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú cómo se hace esto? Primero, caliento
la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone al rojo vivo,
enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado y le aplico varios
golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada. Luego la sumerjo en un
balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido y el vapor, porque
la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura. Tengo que
repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta, una sola vez no es
suficiente.”
El herrero hizo una larga pausa, y siguió:
- “A veces, el acero que llega a mis manos no logra
soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan
por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se
transformará en una buena hoja de espada y entonces, simplemente lo dejo en la
montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería.”
Hizo otra pausa más, y el herrero terminó:
- “Sé que Dios me está colocando en el fuego de las
aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan
frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que
pienso es: Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que Tú
esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que
quieras, pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas.”
Para compartir:
ROSAS AMARILLAS
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