https://eljardindelassreflexiones.blogspot.com/2020/05/prueba.html EL JARDIN DE LAS REFLEXIONES

viernes, 4 de julio de 2014

LO QUE TU CUERPO EXPRESA


El cuerpo se expresa por sintomatología, que es ni más ni menos una serie de síntomas por los que nos dice claramente que está pasando a nivel emocional. Ante dolores repetitivos y baja de defensas constante, es importante revisar que está pasando a nivel emocional. Veremos solo algunos casos, enfatizando, que estos síntomas se presenten de formas repetitivas, donde aún ante diagnóstico y bien medicadas, los síntomas aparecen y logran que quiénes los sufren pasen momentos de malestar y distimia (alteración del estado de ánimo que tiene los siguientes síntomas: Altibajos del estado de ánimo, con tendencia al estado de ánimo irritable o deprimido) .
Cuando duele la garganta, a nivel de síntomas, es importante revisar que es lo que se está dejando de decir, de aclarar, de pedir.
Dolor de estómago, con ardor. Revisar que estas guardando en cuanto a sentimientos y emociones, que enojo o recelo no estás dejando fluir. Que situaciones se están evitando, que estas “comiéndote” emocionalmente, que te provoca dolor y malestar.
Dolores de cabeza, revisa la manera en que estás en tu presente es lo que quieres vivir, si te encuentras en donde y con quien deseas, de no ser así, ¿que deseas hacer?, con la regla de” no dañaras, pero si te harás caso.”
Molestias en órganos sexuales, este síntoma es muy interesante ya que ante relaciones con dolor emocional, por infidelidades, malos tratos, poca valoración, baja autoestima, este es el lenguaje que el cuerpo adopta para que se le tome en cuenta. Revisar como están funcionando las relaciones en pareja, la relación contigo mismo(a), de aprecio, respeto, o de abandono y desamparo de ti mismo(a), carente de autoapoyo.
Dolor de espalda, rigidez, músculos adoloridos desde el cuello hasta los hombros. Generalmente revela mala posición al dormir o sentarse, pero también es el reclamo del organismo ante una gran cantidad de emociones contenidas, de miedos y preocupaciones que no son enfrentadas de forma directa.
La falta de libido, cuando esta baja se presenta en una pareja sana como parte de una forma inadecuada de comunicarse, de violentarse, en pareja, un caos de emociones y sentimientos. Este padecimiento ocupa un lugar muy importante en las parejas que acuden a terapia de pareja, reconocer, perdonar, recorrer la historia de vida juntos, lo que se ha logrado y lo que se ha ido quedando bloqueado, es parte de la cura hacia el recuperar del deseo.
En muchas técnicas desde el yoga, hasta la medicina de renovación celular, pasando por la bioquímica corporal y cerebral, la psicología del comportamiento, sin faltar la Gestalt. Todas han llegado desde diferentes ópticas a encontrar científicamente, que la mente (emociones) y el cuerpo (fisiología) van directamente relacionadas y se afectan de formas muy poderosas. CUERPO SANO EN MENTE SANA.
Realmente nuestro cuerpo GRITA, lo que no sabemos cómo decir y preferimos callar y almacenar “para después” Aunque eso sea la causa de enfermarnos gravemente. Así se ven personas con Cánceres y enfermedades degenerativas poseedoras de una vida saturada de estrés, dolor emocional y incapacidad de hablar o enfrentar sus problemas de forma sana y equilibrada, generalmente es a gritos o en silencio.



  • Muchas veces…El resfrío “chorrea”, cuando el cuerpo no llora.
  • El dolor de garganta “tapona”, cuando no es posible comunicar las aflicciones.
  • El estómago arde, cuando las rabias no consiguen salir.
  • La diabetes invade, cuando la soledad duele.
  • El cuerpo engorda, cuando la insatisfacción aprieta.
  • El dolor de cabeza deprime, cuando las dudas aumentan.
  • El corazón afloja, cuando el sentido de la vida parece terminar.
  • La alergia aparece, cuando el perfeccionismo está intolerable.
  • Las uñas se quiebran, cuando las defensas están amenazadas.
  • El pecho aprieta, cuando el orgullo esclaviza.
  • La presión sube, cuando el miedo aprisiona.
  • Las neurosis paralizan, cuando el niño interior tiraniza.
  • La fiebre calienta, cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
  • Las rodillas duelen, cuando tu orgullo no se doblega.
  • El cáncer mata, cuando te cansas de “vivir”.

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?
Elige alguien que te pueda ayudar a “organizar las ideas”, “armonizar las sensaciones” y recuperar la alegría.
Todos precisamos saludablemente de “un oyente interesado”.
Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida.

EL MEJOR DÍA

El Mejor Día

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la media noche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy, soy importante.


Mi trabajo es escoger que clase de día voy a tener, hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso, o puedo dar gracias a dios porque las plantas están siendo regadas gratis.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme porque estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme por todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo estudiar y abrir mi mente enérgicamente y llenarla de nuevos y ricos conocimientos.

El día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma, y aquí estoy yo!... su escultor.

Lo que suceda hoy depende de mi, de nadie más. Yo debo escoger que tipo de día voy a tener.


Ten un gran día. . . Dios te lo regala. . . disfrútalo.

SI ME VOY ANTES QUE TU

Si me voy antes que tú

Si me voy antes que tú, no llores por mi ausencia; alégrate por todo lo que hemos amado juntos.


No me busques entre lo muertos, en donde nunca estuvimos; encuéntrame en todas aquellas cosas que no habrían existido si tú y yo no nos hubiésemos conocido.

Yo estaré a tu lado, sin duda alguna, en todo lo que hayamos creado juntos: en nuestros hijos, por supuesto, pero también en el sudor compartido tanto en el trabajo como en el placer, y en las lágrimas que intercambiamos.


Y en todos aquellos que pasaron a nuestro lado y que, irremediablemente, recibieron algo de nosotros, y llevan incorporado -sin ellos ni nosotros notarlo- algo de ti y algo de mí.

También nuestros fracasos, nuestra indolencia y nuestros pecados serán testigos permanentes de que estuvimos vivos y no fuimos ángeles, sino humanos.

No te ates a los recuerdos ni a los objetos, porque dondequiera que mires que hayamos estado, con quienquiera que hables que nos conociese, allá habrá algo mío. Aquello sería distinto, pero indudablemente distinto, si no hubiésemos aceptado vivir juntos nuestro amor durante tantos años; el mundo estará ya siempre salpicado de nosotros.

No llores mi ausencia, porque sólo te faltará mi palabra nueva y mi calor de ese momento. Llora, si quieres, porque el cuerpo se llena de lágrimas ante todo aquello que es más grande que él, que no es capaz de comprender, pero que entiende como algo grandioso, porque cuando la lengua no es capaz de expresar una emoción, ya sólo pueden hablar los ojos.

Y vive. Vive creando cada día, y más que antes. Porque yo no sé cómo, pero estoy seguro de que, desde mi otra presencia, yo también estaré creando junto a ti, y será precisamente en ese acto de traer algo que no estaba, donde nos habremos encontrado. Sin entenderlo muy bien, pero así, como los granos de trigo que no entienden que su compañero muerto en el campo ha dado vida a muchos nuevos compañeros.


Así, con esa esperanza, deberás continuar dejando tu huella, para que, cuando tu muerte nos vuelva a dar la misma voz, cuando nuestro próximo abrazo nos incorpore ya sin ruptura a la Unica Creación, muchos puedan decir de nosotros: si no nos hubiesen amado, el mundo estaría más triste.



EL PROBLEMA

En un castillo oriental se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto.


El gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela y con mucha calma
dijo: “Asumirá el puesto quien resuelva el problema que voy a presentar”

Entonces, colocó una magnífica mesa en el centro de la sala con un jarrón de porcelana y una rosa de extraordinaria
belleza en él, y dijo así: “¡Aquí está el problema!” Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un hermoso
jarrón, una maravillosa flor en el centro. ¿Qué representaría? ¿Qué hacer? ¿Cuál es el enigma? En ese
instante, uno de los discípulos sacó una espada, miro al gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro
de la sala y… ¡zaz!… destruyó todo de un solo golpe.

Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el gran Maestro dijo: “Usted será el nuevo guardián del Castillo”. Aunque
veas algo muy lindo, si hay un problema, precisa ser eliminado. Un problema es un problema y no podemos asumir
riesgos.

Muchas personas cargan la vida entera con el peso de cosas que fueron importantes en el pasado y que hoy solo ocupan un espacio inútil en sus corazones y mentes. Si el problema es un sentimiento de rencor o reproche que en algún momento te hizo daño, eso solo forma parte de un pasado.

Hay un proverbio chino que dice: “Para poder beber vino es necesario tirar primero el té”
Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a las cosas que ya no tienen más sentido y que están ocupando espacio, que muchas veces, lejos de ayudarte, te hieren y te impiden tomar un curso diferente en tu vida.

El pasado sirve como lección, como experiencia, como referencia. El pasado sirve para ser recordado y no para ser revivido.


Usa las experiencias del pasado en el presente, para construir tu futuro.

COLECCIONISTA DE SUEÑOS

Ahora, cuando veo a través del cristal la monotonía con que la lluvia se posa en la tierra, recuerdo con nostalgia a un personaje. No sé si era real o yo lo había creado en mi mente; su figura era borrosa, pero su voz era la más dulce y mágica que haya escuchado jamás. Era un individuo sin edad, excéntrico pero a la vez sabio, sus ojos no miraban a ningún lado, contaba las cosas más divertidas y extrañas del mundo. Pero sin duda alguna, lo que más me llamó la atención de todas las cosas que compartí con este ser fue... su colección de sueños. Los tenía de todas las clases: sueños largos y sueños cortos, alegres y tristes, sueños de aventuras y pesadillas horribles...

No sé como ni por qué sucedió, pero esa colección de sueños ahora la tengo Yo e incluso me he atrevido a ir añadiéndole algunos de los míos. Recuerdo ahora el primero que guardé, el más corto, ni siquiera se si llamarlo sueño. Era una ciudad muy, muy lejana, estaba tan lejos que era imposible llegar a ella. En esta ciudad era todo de color rosa: sus árboles, sus calles, hasta sus gentes tenían ese pálido tono del algodón de las ferias, Pero en mi sueño faltaba algo: el sol, que no se dejaba ver entre las estáticas y esponjosas nubes rosas que tapaban el cielo rosa de mi ciudad, entonces comenzó a ocurrir algo extraño: poco a poco se fue oscureciendo todo y los árboles, y los pájaros y las calles con sus gentes cambiaron su tono rosa y fueron perdiendo vida, oscureciéndose poco a poco hasta que mi ciudad y mi sueño se desvanecieron en una enorme sombra.

Otro que también he guardado en mi colección es aquél sueño en el que hacía mucho calor, aunque yo era la única persona que no lo notaba, de repente comencé a sentirme más y más ligera. Notaba como poco a poco todo se iba alejando y las cosas que antes eran grandes ahora cada vez eran más pequeñas. La gran angustia que sentía en esos momentos hizo que comenzara a gritar con todas mis fuerzas, Yo gritaba y gritaba, pero nadie me oía, ni tan siquiera que veían, me había transformado en un suspiro, un suspiro que quizás había salido del corazón de algún enamorado. Ahora no sabía dónde iba, y casi sin darme cuenta ese sueño se me escapaba, pero no para desaparecer como lo hizo el suspiro, sino para ocupar el vacío de otra persona, aún así todavía lo conservo en la colección.

Me gustaría contarte otro sueño; tal vez el más maravilloso y el que guardo con más cariño. Recuerdo que era un lugar donde no existían ni el día ni la noche, ni el frío ni el calor, un lugar donde todo era armonía y tranquilidad, lo más parecido a un paraíso, cuando noto mi estancia allí en mi cara se dibuja una estúpida sonrisa que refleja la felicidad que sentía en esos momentos. Me sentía protegido y fuerte, grande, más grande que nadie. Pero esa sensación especial se fue difuminando casi sin darme cuenta y otro sueño irrumpió en mi noche: había un movimiento de olas que chocaban suavemente contra mí, pero yo no me mojaba, de pronto, como sí de una estrella fugáz se tratase, las olas pararon, desapareció la playa y aparecí de nuevo en mi paraíso.
 
La felicidad duró un solo instante, estaba otra vez allí, pero una parte de mi sabia que iba a suceder algo y no quería continuar en aquél lugar. Las gotas de lluvia mojaban mi cara y el sol se había escondido para dejar paso a las estrellas. Fue entonces cuando comprendí que las noches eran frías y los días muy largos. Este sueño, que al principio me hizo sonreír, terminó por convertirse en una pesadilla que me hizo llorar cuando desperté pensando que en realidad había sido un sueño y que ese paraíso donde yo disfrutaba de las más grandes sensaciones, ya no existía, y no iba a poder volver a él nunca más.

La lluvia ha cesado, y con ella han desaparecido las nubes, dejando que los rayos del sol se acerquen a mí, aun estando tan lejos.

Ahora estoy pensando en una ocasión en que estando a solas con mis pensamientos, alguien, oportunamente, me regaló una flor. Cuando me di la vuelta ese alguien ya no estaba, había desaparecido como por arte de magia; pero el conservar esa flor me ayudó a pensar que, quizás, algún día, ese alguien volvería a mí con otra flor. El entorno que me rodeaba no quiso que fuera así, por o que de ese sueño sólo me quedó una flor que todavía guardo en el álbum de mis sueños.


Este es el último sueño que te quería contar, aunque no el último de mí colección. He guardado todos con cariño, unos más que otros, pero todos. Este último que te he contado, junto con una flor imperecedera, ocupa un lugar especial en mi recopilación. Pero ahora solo quiero descansar...

UNA HISTORIA DE AMOR

John Blanchard entró a una biblioteca en Florida, tomo un libro de un estante y se sintió intrigado, no por el contenido del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen. La suave letra reflejaba un alma pensativa y una mente lucida. En la primera pagina del libro descubrió el nombre de la antigua propietaria del libro, Miss Hollis Maynell. Invirtiendo tiempo y esfuerzo, consiguió su dirección. Ella vivía en la ciudad de Nueva York. Le escribió una carta presentándose e invitándola a cartearse.
Al día siguiente, sin embargo, fue embarcado a ultramar para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante el año y el mes que siguieron, ambos llegaron a conocerse a través de su correspondencia. Cada carta era una semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer. Blanchard le pidió una fotografía, pero ella se rehuso. Ella pensaba que si el realmente estaba interesado en ella, su apariencia no debía importar. Cuando finalmente llego el día en que el debía regresar de Europa, ambos fijaron su primera cita a las siete de la noche, en la estación de trenes de Nueva York.
Ella escribió: Me reconocerás por la rosa roja que llevare puesta en la solapa. El escribió: Llevare el libro en mis manos. Así que a las siete en punto, el estaba en la estación, buscando a la chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía.
De pronto, una joven se dirigía a John, su figura era larga y delgada, su cabello rubio caía hacia atrás en rizos, sus ojos eran tan azules como flores, sus labios y su barbilla tenían una firmeza amable y, enfundada en su traje verde claro, era como la primavera encarnada.
Comenzó a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su solapa. Al acercarse, una pequeña y provocativa sonrisa curvo sus labios. ¿Vas en esa dirección, marinero?, le dijo. Casi incontrolablemente, John dio un paso para seguirla y en ese momento vio a Hollis Maynell. Estaba parada casi detrás de la chica. Era una mujer de mas de cuarenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un sombrero gastado. Era bastante llenita y sus pies, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo.
La chica del traje verde se alejaba rápidamente. Se sintió como partido en dos, tan vivo era su deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era su anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu le había acompañando tan sinceramente y que se confundía con el de el.
Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dudo mas. Sus dedos afianzaron la gastada cubierta de piel azul del pequeño volumen que haría que ella lo identificara. Esto no seria amor, pero seria algo precioso, algo quizá aun mejor que el amor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar siempre agradecido, penso John. Se cuadro, saludo y le extendió el libro a la mujer, a pesar de que sentía que, al hablar, le ahogaba la amargura de su desencanto. Soy John Blanchard, y usted debe ser Hollis. Estoy muy contento de que pudiera usted acudir a nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar? La cara de la mujer se ensancho con una sonrisa tolerante. No se de que se trata todo esto, muchacho, respondió, pero la señorita del traje verde que acaba de pasar me suplico que pusiera esta rosa en la solapa de mi abrigo. Y me pidió que, si usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo esta esperando en el restaurante que esta cruzando la calle. Dijo que era algo así como una prueba.
Reflexión: No es difícil entender y admirar la sabiduría de Miss Maynell. La verdadera naturaleza del corazón se descubre en su respuesta a lo que no es atractivo. No nos dejemos guiar únicamente por las apariencias. Dime a quien amas y te diré quien eres.

LA MAESTRA

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira.


Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado: Teddy Stoddard.

Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño.Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento en que Mrs. Thompson disfrutaba al marcar los trabajos de Teddy con un plumón rojo haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.
En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final.Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa. La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales… es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela.No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos les llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que él había tomado de una bolsa de papel.
A Mrs. Thompson le dio pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con solo un  de su contenido.Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se lo probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.Teddy Stoddard se quedó ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:
“Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora..Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir.En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy.

Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido.Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Teddy se convirtió en uno de los consentidos de la maestra.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida. Seis años después por las mismas fechas, recibió otra nota de Teddy, ahora escribía diciéndole que había terminado la preparatoria siendo el tercero de su clase y ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Cuatro años después, recibió otra carta que decía que a pesar de que en ocasiones las cosas fueron muy duras, se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. Él le reiteró a Mrs. Thompson que seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida y su favorita.
Cuatro años después recibió otra carta. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Theodore F. Stoddard, MD.La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse.
Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson acepto y adivinen…Ella llega usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs.Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.

Mrs. Thompson con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia.”No sabía cómo educar hasta que te conocí”.